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Tarta de manzana de Jesús

       A mi chico le gusta mucho la tarta de manzana. Y a mí también. Y esta es otra receta de la famosa libreta, que está deliciosa. Y, si va a comer Marta, no le pondremos canela.


Ingredientes

  •  1 sobre de impulsor Royal
  • 1/2 vaso de aceite
  • 1 vaso de leche
  • 1 vaso de harina tamizada
  • 1 vaso de azúcar
  • 3 huevos
  • 6 o 7 manzanas
  • Canela y azúcar

       Poner todos los ingredientes excepto las manzanas en un bol, mezclar con la batidora y poner en un molde. Si el molde es desmontable, hay que tener en cuenta que la masa es bastante líquida. 

       Cubrir con las manzanas, peladas y cortadas en rodajas finas, espolvorear con el azúcar y la canela y meter en el horno a 190ºC, calor arriba y abajo, durante 1 hora.

     Dejaremos enfriar y disfrutaremos de otra versión deliciosa de la tarta de manzana.



Rollitos de Lorca.

      En 2024 tuvimos la oportunidad de disfrutar de la magnífica Semana Santa lorquina. Aparte de lo bonita que es la ciudad, que ya conocíamos, las procesiones de jueves y viernes santo son maravillosas y espectaculares. Las imágenes, los trajes, los caballos, las recreaciones....y los bordados maravillosos en las túnicas, los mantos, los estandartes. Realmente es digno de ser visto. Además, el pique entre blancos y azules es divertido. Nunca olvidaré a ese Nerón, comiéndose un pollo, dando la espalda a las filas de los blancos y echándoles los huesos....Paco "El Lomas" (conocido en toda Lorca) y su mujer, Lucía, nos acogieron amablemente en su casa. Además, nos preparó estos deliciosos rollitos y me dio la receta. Yo los he hecho este año y me he acordado de los bordados, las cuadrigas, los etíopes, "la que no es guapa", "La que entra y sale", el pavo, la cucaracha,.... Nosotros siempre seremos azules. Como el infierno de los blancos.



Ingredientes

  • 14 cucharadas de aceite de girasol (yo puse de oliva), requemado y frío
  • 14 cucharadas de azúcar
  • 14 cucharadas de vino dulce
  • Ralladura de limón
  • 3 huevos
  • 1 sobre de impulsor químico royal
  • 2 gaseosas de papelito
  • Harina la que admita (fueron entre 750 y 800 gr)

     Lo primero es calentar el aceite hasta que salga humo y dejar enfriar. Entonces cogemos las 14 cucharadas. Mezclamos todos los ingredientes y vamos echando la harina, hasta que se pueda amasar. Dejamos reposar la masa tapada. yo la tuve toda la noche en la nevera, y al día siguiente la saqué para que se atemperase.

     Ponemos aceite en una sartén honda. Vamos formando los rollitos y los vamos friendo. el aceite no debe estar excesivamente caliente para que se cuezan por dentro. Una vez fritos, los pasamos por una mezcla de azúcar y canela, a la que añadiremos un poco de harina para que se adhiera mejor, aunque no se pega mucho, la verdad.

     Y me han quedado deliciosos. Leí una vez que si echamos un chorrito de vinagre en el aceite, las frituras quedan menos aceitosas. yo así lo hice, y no sé si será por eso o no, pero no quedaron nada aceitosos.

     Unos deliciosos rollitos, que vinieron de esa bella ciudad, Heliocrota, la ciudad del sol, desde nuestro corazón azul.



Banana bread

      Un delicioso pastel, parece ser que típico de la gastronomía estadounidense, que me he encontrado por casualidad y que está delicioso. La receta está sacada de la página de instagram de webos fritos, en realidad realizada con la freidora de aire, pero hecha en el horno convencional.



Ingredientes

  • 2 plátanos muy maduros
  • 1 huevo M
  • 75 gr de mantequilla derretida
  • 1/2 cucharadita de levadura Royal
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de canela
  • Una pizca de sal
  • 75 gr de azúcar moreno
  • 175 gr de harina
  • 60 gr de nueces troceadas
  • 80 gr de chocolate en trozos

     Precalentamos el horno a 200ºC. 

     Untamos un molde alargado con mantequilla y echamos una fina capa de harina, eliminando la sobrante con una sacudida.

     Picamos groseramente las nueces, y también el chocolate. Así queda mejor que utilizando pepitas de chocolate, dice Susana, y realmente el resultado es espectacular.

     Chafamos los plátanos con un tenedor y los echamos en un bol grande. Batimos el huevo y lo mezclamos con el plátano. añadimos la mantequilla derretida (pero no hirviendo, para que no se cocine el huevo) y mezclamos bien. añadimos la levadura, sal, canela , azúcar y bicarbonato y removemos bien. A continuación, echamos la harina tamizada en dos veces, moviendo bien hasta que se integre todo. Y por último, añadimos las nueces y el chocolate. La masa que resulta es bastante espesa. la ponemos en el molde y metemos en el horno, calor arriba y abajo, bajando la temperatura a 17ºC, durante unos 40 minutos, o hasta que esté cuajado.

     Sacamos del horno, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Deliciosísimo, nada empalagoso y muy, muy rico.

Dice Susana que utilizando anacardos al natural queda también muy rico. A la próxima. Con esto he dado salida a varios plátanos de esos que ya nadie se come y que tenía guardados en el congelador.

Pastel de chocolate de Jesús

     Seguimos con las recetas de la famosa libreta, y esta vez para celebrar el cumpleaños de Marta, una de las múltiples opciones de pasteles de chocolate que en ella se guardan.



Ingredientes  

  • 1 tarrina pequeña de Tulipán (225 gr)
  • 1 paquete de chocolate en polvo (250 gr)
  • 1 vaso de leche (250 ml)
  • 1 yema de huevo
  • 1 vaso pequeño de coñac
  • 1 cafetera de 6 raciones
  • 1 paquete de galletas rectangulares tipo 222
  • fideos de chocolate para adornar (esto es de mi cosecha)

     Se deshace la mantequilla y la yema. A continuación se añade el vaso de leche y el chocolate, sin dejar de remover. 

     Bañamos las galletas en el café y el coñac, y una vez el chocolate está frío, se escampa junto con las galletas. Se monta como la tarta de moka o el tiramisú, dándole forma alargada.

     Y, además de seguir estas instrucciones, yo bato también la yema ligeramente antes de incorporarla a la margarina a temperatura ambiente.  El café lo he hecho descafeinado con la Nespreso, y, lastimosamente, las galletas 222 ya no existen, pero nos ha servido para cantar y recordar aquella publicidad de  "La galleta que se pide por su número: 222", porque un poco numereros sí que somos. Para que el corte quede bonito, es mejor poner bastantes capas de galleta, yo lo hice demasiado plano. aunque estaba igualmente delicioso, la próxima vez lo haré más alto y menos ancho. Y para terminar, lo espolvoreamos con virutas o fideos de chocolate, o chocolate rallado, y lo metemos en la nevera bastante rato antes de partirlo. Yo lo hice el día anterior. Ya sólo nos queda disfrutarlo.

Tarta de galletas con moka

      Con este nombre está registrado en una libreta que tenías por casa, y que recoge alguna de las recetas de tu madre. Varias veces me hablaste de ella y yo quise hacértela, que cocinar es también un acto de amor. A veces pienso que tú y yo hemos retomado nuestra vida en el punto en el que, en un tiempo, se quedó suspendida. Sin alharacas y sin estridencias, hace ya un año que compartimos mucho. Que nuestras vidas son mejores, precisamente gracias a poder compartir las cosas, y hacerlo con la complicidad que tenemos. Pues eso, chaval, que como bien sabes, tienes mucha suerte. Y yo también. Aunque, en este caso, tú más. Y lo celebramos con esta deliciosa tarta que otras manos amorosas te preparaban una vez.



Ingredientes

  • Un paquete de galletas cuadradas
  • 2 huevos
  • 200 gr de mantequilla
  • Azúcar
  • Café fuerte
  • Coñac
  • Café soluble, disuelto en un par de cucharadas de agua caliente.

     Dejamos todos los ingredientes a temperatura ambiente. El café soluble también. Esto es importante para que la crema no se corte.

     Separamos las claras de las yemas.

     Batimos muy bien las yemas con 2 cucharadas de azúcar. Añadimos la mantequilla y el café soluble y batimos bien. Una vez que esté todo integrado, metemos la crema en una manga pastelera y la llevamos a la nevera para que coja cuerpo.

     En un vaso de café, al que le habremos echado un chorrito de brandy, vamos mojando las galletas ligeramente, para que no se deshagan, y las vamos poniendo en la fuente de servir. Sobre las galletas, ponemos una capa de crema de moka. Y así alternativamente, hasta acabar con una capa de moka.

     Con las claras y un par de cucharadas de azúcar se hace un merengue con el que se adorna la tarta. Y se mete en la nevera hasta el momento de servir.

     La receta original es ligeramente diferente. Lo del café soluble es de mi cosecha, porque haciendo la crema de moka, con la cantidad de líquido que ponía a mí se me iba a cortar. Porque además no tenía claro el tamaño del vaso. Y, como no puede ser de otra manera, cada persona que recibe una receta le da su toque, su manera, su mimo, su amor. Aunque parezca que todo es igual. Aunque parezca que todo es diferente. De momento, un año, cariño. Felicidades.

Pasteles de cabello de ángel

      Otro de los dulces del pueblo de mis padres que me encanta. Cuando íbamos al pueblo, siempre comprábamos suspirostorticas de limóngalletas bizcochadas, que ya no las hacen porque dicen que Sanidad retiró el bicarbonato amónico, cosa que no comprendo, porque se sigue vendiendo, magdalenas bizcochadastortas de manteca y tortas de aceite, candelarias y rollos de San Blas, buñuelos de viento por Semana Santa, y estos pasteles de hoy, que asombraban a mis compañeras de Valencia, pues por aquí se hacen  más de dulce de boniato. Tengo en el blog muchas de estas recetas, así como otras, como las fretillas, las hojuelas y los panecicos que se realizaban en casa, y mi madre también las hacía en Valencia.

     Me falta escribir alguna, como las tortas de aceite y los rollos de huevo, que también son deliciosos. Esta de hoy, los pasteles de cabello de ángel, es una especie de dos por uno, ya que con la misma masa se confeccionan los pasteles y los rollos de aguardiente. La receta la he sacado de Las cosicas de Cristina, un canal de youtube que me ha dado muchas alegrías. Durante el confinamiento, una chica de Elche de la Sierra a la que le gusta mucho la cocina, decidió grabar un vídeo de una receta para una amiga suya, que no se aclaraba sólo con las explicaciones. Su amiga subió el video a las redes sociales, y aquello empezó a subir como la espuma. La chica, Cristina, que cocina muy bien y es muy salerosa  y sencilla explicando las cosas, decidió abrir un canal de youtube para colgar las recetas, pues ya tiene no sé cuantísimos seguidores, cosa que no me extraña en absoluto. Yo le estoy muy agradecida, porque gracias a su explicación, recuperé las tortas de manteca. Ya tenía yo una receta de éstas , que me había dado mi madre, y que es prácticamente igual a la de Cristina, pero con la suya y sus explicaciones, me salieron mucho mejores. Pues nada, vamos con la receta de hoy.



Ingredientes

  • 250 gr de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 125 gr de azúcar
  • 200 ml de anís dulce o seco ( yo lo hice con dulce)
  • 150 ml de zumo de naranja
  • Ralladura de limón
  • Un pellizco de sal
  • 700 gr de harina común
  • Cabello de ángel
  • Huevo batido
  • Azúcar para rebozar

     Encendemos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

     Mezclar la manteca con el azúcar y batir. Yo lo he hecho con la batidora. A continuación añadimos el anís y el zumo, batimos un poco, y vamos añadiendo la harina. Cuando la masa está dura, cambiamos al gancho amasador. Continuamos agregando harina, así como la sal y la ralladura de limón. Amasamos hasta que se forme una bola que no se pegue a las manos, y la dejamos reposar unos 10 minutos. Cogemos un trozo de masa y lo extendemos con el rodillo entre 2 papeles de hornear, hasta dejarla fina, pero que no se rompa. Con un vaso de agua vamos cortando círculos. La masa que sobra, puede volver a amasarse y volver a extenderse, así hasta acabarla.

     Yo he hecho los pasteles y los rollos pequeños, de bocado, aunque en el pueblo son más bien tamaño empanadilla, y los rollos también, bastante más grandes.

     Rellenamos cada círculo con una cucharada de café de cabello de ángel. Entonces, con los dedos, apretamos los bordes del círculo, con lo que conseguimos que podamos cerrarlas mejor, sin que se salga el relleno, y además que los bordes no queden excesivamente gruesos. Cerramos los círculos sobre sí mismos, formando los pasteles, y con los dedos o un tenedor, sellamos bien los bordes.  Los vamos depositando en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Podemos ponerlos bastante juntos, ya que no crecen demasiado demasiado.

     Batimos el huevo y pintamos la superficie de los pasteles con una brocha de cocina, y espolvoreamos con abundante azúcar. Y los metemos en el horno, que ya estará caliente, durante 15 minutos sin aire, y otros 5 minutos con aire, para que cojan color.

     Y cuando se acabó la confitura de cabello de ángel, hice rollitos con el resto de la masa que me quedó. Rollitos pequeños, de bocado, que se ponen en la bandeja del horno y se pintan igualmente con huevo batido y azúcar espolvoreada. Y los tuve en el horno 10 minutos sin aire y 5 con aire, ya que eran más pequeños y además el horno estaba bastante caliente. Fáciles y deliciosos. Muchas gracias, Cristina.

    

Buñuelos de boniato

      En tiempo de fallas, las redes sociales se inundaron de buñuelos de calabaza, deliciosos. Y alguien preguntó si podían hacerse de otra cos, y le respondieron que de boniato. Y allá que fui yo a experimentar. No puedo evitarlo. He fusionado varias recetas y salió un bocado bien rico. Pues hoy, día de la Virgen de los Desamparados y fiesta grande en mi Valencia, allá van estos buñuelos.

Ingredientes

  • 200 gr de boniato cocinado
  • 200 gr de harina
  • 25 gr de levadura fresca
  • 1 sobre de gasificante, ambos colores
  • 125 ml de agua
  • Aceite de girasol para freír
  • Azúcar para rebozar

     Cocinamos el boniato bien al horno, bien al microondas, bien al vapor. Yo lo hice en el microondas el día anterior, y como le faltaba un poco, lo acabé al vapor. Si lo cocemos, reservamos ese agua. Si lo hacemos al vapor también. Necesitamos 200 gr de boniato ya cocinado.

     En un bol, deshacemos la levadura en la harina. Añadimos el boniato y amasamos bien. Agregamos el agua y amasamos. Añadimos el gasificante y amasamos. Dejamos reposar, tapado, en un sitio cálido, o al menos, abrigado de corrientes. Pasados unos 45 minutos, veremos que la masa ha crecido. Entonces pondremos el aceite a calentar en una sartén. El aceite debe estar caliente pero no en exceso, para que el interior del buñuelo se pueda cocer también.

    Si los hace una persona sola, es conveniente que la sartén sea amplia, porque la masa es pegajosa, para tener que limpiarnos las manos menos veces. 

     Ponemos un cuenco con agua entre el bol y la sartén (también he leído con agua y bicarbonato). Con la mano izquierda cogemos puñaditos de masa, y los apretamos, de manera que por la parte superior del puño cerrado se forme una pequeña bolita de masa. Nos mojamos la mano derecha y con el dedo pulgar y el índice presionamos en el centro de la pelotita, con el fin de formar el agujero, y de ahí lo llevamos a la sartén. Doramos por ambos lados y los apartamos en un plato cubierto de papel absorbente. Y de ahí a otro plato, donde los espolvoreamos de azúcar. Y a disfrutar de este rico bocado.

Leche frita de turrón

      Una receta para aprovechar esos restos de turrón que se nos quedan por ahí, y que hace, al probarla, que guardemos adrede el turrón para confeccionarla. La saqué de webos fritos, un blog que no defrauda. Y está deliciosa.



Ingredientes

  • 75 gr de mantequilla
  • 100 gr de harina
  • 60 gr de Maicena
  • 700 gr de leche entera
  • 150 gr de turrón de Jijona
  • 80 gr de azúcar moreno
  • 1 yema de huevo
  • Harina y huevo batido para rebozar
  • Azúcar  para rebozar
  • Aceite de girasol

     Echar la mantequilla en una sartén honda y cuando esté caliente añadir la harina y la Maicena y dar vueltas hasta que se dore ligeramente. 

     Echar la leche caliente, el azúcar y el turrón desmigado e ir dando vueltas con unas varillas hasta que no queden grumos. Cuando empiece a espesar, probar de azúcar por si fuera necesario añadir más, y cuando empiece a hervir retirar del fuego. En mi caso no fue necesaria más azúcar.

     Cuando pasen 5 minutos echar la yema y mezclar inmediatamente dando vueltas con las varillas.

     Echar la masa en un recipiente donde no quede excesivamente extendida y dejar reposar, incluso de un día para otro.

     Cuando nos dispongamos a hacerla, meteremos la bandeja previamente unos 10 minutos en el congelador. a continuación la sacaremos y cortaremos las porciones a nuestro gusto. Las pasaremos por harina, a continuación por huevo batido, y las freiremos en abundante aceite caliente, en mi caso de girasol. Las sacamos de la sartén cuando estén doradas y las dejamos unos minutos sobre papel absorbente. A continuación las pasaremos por azúcar.

     Podemos congelarla cuando la pasemos por harina. La depositamos sobre una bandeja y la congelamos. Cuando esté congelada, ponemos las porciones en una bolsa, y cuando la vayamos a gastar, la sacamos del congelador y la manipulamos cuando esté todavía un poco fría. La volvemos a pasar por harina, a continuación por huevo batido y la freímos. Así no da absolutamente ninguna pereza prepararla.

     A mí me ha gustado mucho. No queda empalagosa y está realmente buena. Si ya te luces y le pones la peineta que les pone Susana, pues de lujo. Pero vamos, que más de andar por casa también está muy bien.

Bizcocho de polvorones

     Hace años me llamó la atención esta receta que tengo todavía pendiente de hacer, por lo curiosa que me resultó. Y hace unos días, me encuentro con esta otra que recoge la misma filosofía, pero lleva menos ingredientes, que sí tenía en casa, por lo que ha sido la elegida este año. La otra sigue quedando pendiente.



Ingredientes

  • 300 - 400gr de polvorones
  • 150 gr de azúcar
  • 200 ml de leche
  • 150 ml de aceite de girasol
  • 3 huevos
  • La ralladura de un limón
  • Un pellizco de sal
  • 1 sobre de levadura Royal
  • Azúcar glas para adornar

     Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

     Preparamos un molde desmontable, poniendo papel de hornear en la base y untando el lateral de mantequilla, que a continuación espolvorearemos con harina.

     Empezamos desmenuzando o chafando los polvorones, aunque en ambas recetas utilizan todo tipo de dulces típicos y sobrantes de la navidad: polvorones, alfajores, roscos de vino, etc. Yo sólo he utilizado polvorones, y tenía 300 gramos, por eso pongo la cantidad de entre 300 y 400, porque Cristina ha usado 400, pero el resto de ingredientes es igual. Pues eso, chafamos los polvorones y añadimos el resto de los ingredientes excepto la levadura. Batimos todo con la batidora normal, la de varita. Cuando todo está bien mezclado, añadimos el sobre de levadura y volvemos a batir. A continuación echamos la masa en el molde que teníamos preparado, y lo introducimos en el horno durante 35 minutos más o menos, aunque como siempre, cada horno es un mundo, y el bizcocho se ha de cuajar. si aún no lo ha hecho y se dora en exceso, tapamos la superficie con un papel de aluminio. Cuando esté, dejamos dentro del horno, que vamos abriendo paulatinamente, con el fin de que no se baje con el choque de temperatura. Y nada, cuando se enfríe bastante, desmoldamos y espolvoreamos con abundante azúcar glas. Y, en mi caso, repartimos. Intentaremos endulzar momentos a personas queridas que están pasándolo mal en estos momentos. Y cansadas. Y trabajando mucho. Soy pesimista, no veo todavía la luz al final del túnel. Pero mientras paladeamos este rico bizcocho, estaremos medio segundo fuera del alcance del bicho. Mucha suerte.

     

    

Marron glacé y castañas en almíbar

      Una receta que saqué de internet, de un grupo de Facebook de vidas rurales, cuya autora de denomina Maria Maria. El proceso está explicado en 6 días.




Ingredientes

  • Castañas
  • Azúcar 
  • Agua
  • Limón
  • Azúcar glas (para los marron glacé

     El primer día ponemos las castañas en remojo y las mantenemos 24 horas.

     El segundo día, cogemos una puntilla y con cuidado, eliminamos la piel exterior de las castañas. Volvemos a poner las castañas en remojo, con un limón troceado para que no se oxiden, y volvemos a mantenerlas así durante 24 horas.

     El tercer día ponemos agua  en una olla al fuego, y cuando hierva añadimos las castañas. Las escaldamos durante 5 minutos, y a continuación les retiramos la piel exterior. Este proceso será más o menos laborioso dependiendo de la calidad de las castañas, de los repliegues que tenga esta piel interior. Solo utilizaremos las castañas que permanezcan enteras después de este proceso. Las pesamos y las enrollamos en gasas, en una vendas,...de manera que formemos con ellas una especie de "caramelos", con el fin de que permanezcan apretadas y no se rompan durante la cocción. Ponemos las castañas así preparadas en una olla, cubiertas de agua, y con la mitad del peso de las castañas en azúcar. Si había 1 kg de castañas, ponemos 500 gr de azúcar. Ponemos a hervir durante 3 horas y dejamos enfriar dentro de la olla.

     El cuarto día, si el nivel de agua ha descendido mucho, añadimos almíbar básico ( a razón de 1 litro de agua y 1 kg de azúcar), que habremos preparado adrede, añadimos hasta cubrir las castañas y hervimos durante 1 hora. Dejamos enfriar.

     El quinto día es igual que el cuarto: cubrir de almíbar si precisa, hervir 1 hora y dejar enfriar.

     El sexto día retiramos las gasas, metemos las castañas en botes esterilizados, cubrimos con su almíbar, cerramos los botes y cocemos al baño maría durante 20 minutos para conservarlas. Yo lo he hecho creando el vacío, como en esta otra receta.

     O bien podemos terminarlas en forma de marron glacé, para lo cual, sacaremos las castañas de su almíbar y las dejaremos secar sobre una rejilla, encenderemos el horno a 180ºC, y prepararemos un glaseado, mezclando una parte del almíbar de las castañas con la misma cantidad de azúcar glas. Recubrimos las castañas con este glaseado, las ponemos sobre la rejilla y las secamos en el horno precalentado durante 1 minuto aproximadamente, para que el glaseado se fije. Esta segunda parte la he encontrado en este blog, donde además explica otra manera de hacer las castañas en almíbar. También nos dice como prepararlas para usarlas como guarnición de platos salados.

     Hoy hace 25 años que, delante de vuestras familias, de vuestros amigos y de Dios, os dijisteis "Sí quiero". Estas palabas las escribió Toni en Facebook hace varios años, cambiando la cifra, evidentemente. Y añadía que iba para casa para decirte a tí, en persona, cuanto te quería. Esas palabras se me clavaron en el alma. Y hoy son ya 25 los años. Afortunadamente, en mi entorno, mis amigos van llegando, y superando, esa cifra, que no es más que un número, pero al que le damos un significado especial asociándolo a la plata. Vosotros también. Porque también, a veces, parece que sea una rara avis el alcanzarla,  pero la vida, su jardín, y la viña del Señor, han de tener de todo. Quiero desde aquí enviaros mi felicitación en este año raro en que ni siquiera voy a poder daros un abrazo. Así que, esperando una mejor ocasión para celebrarlo, se me ha ocurrido, ya que es tiempo de castañas y encontré casualmente esta receta, prepararte con todo mi cariño tu dulce favorito. Y como tú ya sabes, últimamente me he especializado en encontrar concordancias entre cosas, recetas, y situaciones, así que hoy, que estoy reflexionando e inspirada, te digo que, con los marron glacé no podía ser de otra manera, ya que es uno de los dulces más caros y apreciados, como lo es un buen matrimonio. Que ha sido costoso realizarlos, como no podía ser de otra manera. Que cuando compras las castañas, nadie te asegura que por dentro vayan a ser buenas, sin excesivos repliegues que dificulten el trabajo, pero tienes que tener fe, porque ya sabes que el que no arriesga no pasa la mar. Y aún así, resulta entretenido el pelar las castañas, y mucho más el repelarlas. Que muchas se pierden por el camino, porque te encuentras un agujero con gusano, o tienen tanta piel interna o tantas lobulaciones que se rompen al hacerlo. E incluso cuando las cueces en el almíbar tanto tiempo y tantos días, tienes que acomodar tus labores cotidianas para poder realizar el proceso, que no solo de hacer marron glacé vive el hombre. Una vez finalizado el proceso, te encuentras con que, al sacarlas de la gasa, algunas también se han desmenuzado, sólo es fachada lo que está en el almíbar, y en cuanto retiras la débil contención que las mantiene unidas, se desmoronan. Sólo, al final, quedan unas pocas castañas enteras, brillantes, preciosas, con alguna que otra cicatriz del cuchillo, pero flamantes y orgullosas. A éstas les daremos el baño de glasa, (encontrándote con que al cogerlas delicadamente para bañarlas, alguna más se rompe), las dejaremos escurrir, les damos el golpe de horno y cuando estén secas, las envolveremos en el papel apropiado. Se lo han ganado, no les pongamos cualquier papel que perjudique la glasa deliciosa que las mantiene tiernas. Que aunque cada castaña ha encontrado su manera, las cosas externas a veces juegan un papel excesivo. Nueve castañas me han quedado enteras y perfectas, de los 400 gr (habrían unas 50) con los que empecé. No sé si la estadística es similar, pero así ha sido.

     Con todo mi cariño te habrán llegado estos marron. No les he puesto vainilla porque me gusta el sabor auténtico de las cosas. Y, aunque hayan ido con todo mi cariño, eres libre de decir que no te gustan y no te las quieres comer. Me las devuelves, que yo les haré un hueco. Pero tienes mi permiso, si es que en algún momento ha sido necesario, para decirme que no te gustan.

     También, ya que esta receta tiene una cierta forma epistolar, te diré que no he tirado más castaña que aquella que estaba rancia o tenía un agujero. Alguna venía con gusano y también la tiré, por supuesto. Porque aunque todas ellas no hayan alcanzado la perfección, las que se deshicieron al repelarlas, me sirvieron de guarnición y para tropezones de una ensalada. Las que se rompieron al salir de la gasa, han ido a para a un almíbar, que también te habrá llegado, y están deliciosas. Y las que se rompieron al meterlas en la glasa, también se comerán en forma de marroncitos glacé que me quedaré yo, pues no tienen presencia para hacer un regalo, pero no dejan por ello de ser deliciosas. Como esto lo escribo con antelación, tengo que editar, porque uno de los trocitos de marron que me comí estaba rancio, así que existe la posibilidad todavía que alguna de esas 9 castañas de apariencia perfecta esté rancia también. Cosas de la vida, que no deja de sorprendernos.

     Fíjate que cuando enumeré las dificultades de conseguir la castaña perfecta, en ningún momento contemplé la opción de que un día te canses, tires las castañas a la basura y te vayas a la pastelería, o bien te comas otro tipo de pastel. Ya sabes, siempre digo que somos inasequibles al desaliento, y aquí no podría ser de otra manera. Así que, mis queridos Paqui y Toni, os deseo que paséis un muy feliz aniversario y que seais felices hoy y siempre. Os quiero.

Coca Cristina

     Un dulce muy valenciano. y hoy, santa Cristina, y como ya sabemos que cada santet te el seu dolçet, pues me he empeñado en hacerla, que no debería, no por no hacérmela, sino por no comérmela. Eso sí, he hecho solamente la medida de 1 huevo, por lo menos me he portado bien ahí.


Ingredientes

  • 6 huevos
  • 350 gr de almendra molida
  • 350 gr de azúcar
  • La ralladura de 1 limón
  • 100 gr de harina
  • Una pizca de sal
  • Obleas
  • Azúcar para espolvorear
  • Almendra laminada para espolvorear

     Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.
     Separamos las claras de las yemas. Montamos las claras a punto de nieve , con una pizca de sal, y cuando estén a medio montar añadimos el azúcar.
     Batimos las yemas con la almendra molida y la harina. Cuando estén bien mezcladas, añadimos a las claras montadas, moviendo muy poco para que el aire de las claras no se baje.
     Ponemos la masa sobre obleas. Esta medida es para 6 cocas grandecitas, pero depende del tamaño de las obleas que tengamos. En mi caso, y como no tenía obleas, la he puesto sobre papel de horno.
     Opcionalmente, se espolvorean con azúcar, y/o almendra laminada. parece ser que esto depende también de la zona geográfica donde se hagan.
     Metemos en el horno durante 15 minutos , hasta que empiecen a dorarse. Y nada, a disfrutar.

Mermelada de otra manera

     Las mermeladas son una manera estupenda de conservar la fruta cuando tenemos excedente de ella, o cuando, como en mi caso esta vez, compré demasiada. Y vi otra manera en las redes, así que esta vez utilicé esos ingredientes, pero la conservé a mi manera.

Ingredientes

  • 1 kg de fruta
  • 1 kg de azúcar
  • 1 limón 
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato

     Lavamos la fruta, la troceamos con piel. Por cada kilo de la fruta así preparada, añadimos 1 kilo de azúcar, el zumo de 1 limón y 1/2 cucharadita de bicarbonato.
     Dejamos esta mezcla unas horas macerando. Después lo trituramos y lo ponemos al fuego, removiendo con una cuchara de madera para que el azúcar no se pegue.
     Vamos retirando la espuma que se va formando, y cuando empiece a hervir, contamos 20 minutos y apagamos el fuego.
     Los tarros de cristal los tenemos bien limpios y los hervimos, o metemos en el lavaplatos, pero hay que usarlos cuando aún están calientes. Llenamos con la mermelada hasta que ésta rebose al cerrar el bote. Cerramos y ponemos bocabajo para que se haga el vacío. Mi suegra los tenía bocabajo 15 minutos, pero yo los he dejado unas horas. De todas formas, no recuerdo que a ella se le hiciese mala ninguna mermelada.
     Y a repartir entre los amigos y a disfrutar de una deliciosa mermelada.

Tortas de manteca 2

     Las tortas de manteca son un dulce tradicional del pueblo de mis padres, Elche de la Sierra. Hace años ya intenté hacerlas pero el resultado, aunque bueno, no fue el esperado. Y ahora he encontrado esta receta de una chica del mismo pueblo. Los ingredientes son prácticamente los mismos, pero difiere un poco en la forma de realizarse, y ahora sí, ahora sí son aquellas tortas de manteca. muchas gracias Cristina.

Ingredientes

  • 250 ml de agua
  • 300 gr de manteca de cerdo
  • 25 gr de levadura de panadería
  • Una pizca de sal
  • 550 gr de harina
  • Azúcar 

     En el agua tibia deshacemos la levadura con un batidor de varillas. Añadimos una parte de harina, mezclamos bien, añadimos la manteca y cambiamos al accesorio de amasar. Amasamos unos minutos y vamos añadiendo el resto de la harina. La masa no ha de quedar muy dura, debe poder manipularse sin pegarse a las manos.
     Volcamos en el mármol enharinado y amasamos con las manos. Vamos formando pliegues y dando vueltas a la masa, parecido a la manera de trabajar el hojaldre. en el vídeo se ve perfectamente.
Formamos un bola, la metemos en un bol, tapamos y dejamos reposar sobre una hora.
     Encendemos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.
     Pasado este tiempo, nos untamos las manos con un poco de aceite, vamos cogiendo porciones de masa, boleándolas y dejando los extremos hacia dentro, y las depositamos en la bandeja del horno forrada con papel de horno. Caben unas 3 en cada bandeja, dos redondas y una más ovalada. Entonces las vamos extendiendo desde el centro de la bola, con las yemas de los dedos, hasta formar la torta. Espolvoreamos con abundante azúcar la superficie y dejamos reposar 10 minutos antes de meterlas en el horno. Tardan en hacerse alrededor de 25 minutos, pero hay que vigilar desde los 20 minutos, porque cada horno es un mundo, y también depende del tamaño de las tortas.
     Y ahora sí, ahora ya son aquellas tortas. no están igual, pues el horno de leña confiere a todo un sabor especial, pero bueno, han sido una delicia igualmente. muchísimas gracias Cristina.

Gofres holandeses

     Esta receta la saqué de internet y la copié en un papel, por lo que no recuerdo su procedencia. Y ahora, que he desempolvado la gofrera, por fin la voy a hacer. La receta original utilizaba margarina, pero yo no tenía, así que puse mantequilla, y así lo voy a dejar, porque estaban deliciosos.


Ingredientes
  • 5 huevos
  • 300 gr de harina bizcochona
  • 1 1/2 sobres de azúcar vainillada
  • 1500 gr de azúcar
  • 150 gr de azúcar perlado. si no tienes, pon azúcar normal.
  • 300 gr de mantequilla a temperatura ambiente

     Batir la mantequilla hasta que esté espumosa. Añadir los azúcares y los huevos de uno en uno. Añadir la harina tamizada y mezclar 2-3 minutos con la batidora a máxima potencia. Dejar reposar 15 minutos.
     Encender la gofrera y pintarla con aceite antes de cocer el primer gofre, después no es necesario. Vigilar el tiempo de cocción, suele ser entre 1 y 2 minutos, dependiendo del nivel que utilicemos. Deliciosos.
     Yo, para hacer la prueba, he hecho solo el equivalente a 2 huevos, haciendo una sencilla regla de 3 con el resto de ingredientes, y me han salido unos 6 gofres, lo cual es estupendo porque eramos 3.

Buñuelos de yogur

     Una tarde aburrida de la cuarentena, con mis hijos en casa. Una receta que me muestra Pinterest. Tengo todos los ingredientes. Pues ya está el lío.


Ingredientes

  • 1 yogur
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de vino dulce
  • 160 gr de azúcar
  • 200 gr de harina
  • 1 sobre de levadura Royal
  • Aceite para freír
  • Azúcar glas para espolvorear

     En un cuenco mezclamos el yogur, el huevo y el vino, hasta conseguir que sea homogéneo.
     Añadimos el azúcar y la harina mezclada con la levadura. Mezclamos bien.
     Ponemos el aceite a calentar en una sartén o cacerola que sea estrecha, para que haya suficiente aceite y la masa no se quede pegada al fondo. Cuando el aceite esté caliente empezamos a freír.
     Con una cucharita vamos cogiendo porciones de masa no demasiado grandes y las echamos en el aceite caliente. Cuando estén dorados, los sacamos a un plato con papel absorbente, y de ahí a otro plato, donde los espolvoreamos con azúcar glas.
     Fácil. Rápido. Barato. Muy rico. Si no engordase, sería el no va mas.

Dulces de las hijas de San Francisco: Hermanas clarisas de Santa Isabel, Valladolid

     Así de rimbombante es el nombre de este dulce, que aparece en un calendario de la Orden Franciscana que me regaló mi amiga Paqui. Y ahora, con esto de la cuarentena, le ha llegado el turno.


Ingredientes
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 500 gr de harina
  • 250 gr de azúcar
  • 300 ml de aguardiente
  • Azúcar glas
     En una sartén grande calentamos el aceite. Antes de que esté demasiado caliente, echamos la harina y mezclamos con una cuchara de madera. cuando se dore, incorporamos el azúcar y el aguardiente poco a poco, ligando bien la masa.
     Retiramos del fuego y esperamos a que se enfríe la masa. entonces hacemos bolitas y las aplastamos un poco. Metemos en el horno a 180ºC y retiramos cuando se doren. yo las he tenido sobre 15 minutos, jugando con el aire y con el calor arriba y abajo.
     Antes de servir, espolvoreamos con azúcar glas.
     Un acierto estas pastas, de consistencia dura y muy muy fáciles de hacer.

Chulas Gallegas

     Soy valenciana y hoy es el día de San José. En condiciones normales, estaría paseando por Valencia, habría visto la mascletá. Pero las condiciones que vivimos no son normales, y hay que adaptarse a ellas, y cada uno poner nuestro granito de arena por el bien de todos. Así que hoy hemos hecho sonar una mascletá por el altavoz del móvil desde el balcón, y en un ratito, la cremá y el himno. Y esperemos al año que viene para volver a disfrutar de las fallas.
     Lo normal habría sido también comer unos buñuelos de calabaza, pero no. Hoy chulas gallegas, receta que descubrí en Cocinando entre olivos, uno de los blogs que sigo y que me encantan. Estas chulas son parecidas, aunque en dulce, a las albóndigas de pan que hacía mi madre, aunque éstas vayan en salado, para añdir a los guisados de carne. Y a los panecicos, antes de echarlos en la salsa dulce.
     Yo no tenía pan de Cea, que es uno de los mejores panes que he probado en mi vida, por lo que me he arreglado con el pan duro que tenía del horno donde suelo comprar. Y he reducido mucho las cantidades, sólo he utilizado un huevo. Han salido alrededor de una docena, pues los he hecho pequeños, utilizando una cucharita de postre, que además estamos confinados y pretendo seguir usando la misma ropa cuando todo esto acabe.

Ingredientes

  • 70 gr de miga de pan duro
  • 60 ml de leche
  • 1 huevo
  • Un chorrito de anís
  • 1 cucharada de azúcar
  • AOVE
  • Azúcar
  • Canela

     Partimos el pan con las manos y lo dejamos en un cuenco.
     Templamos la leche. La mezclamos con el anís.
     Batimos la huevos con el azúcar, y le añadimos la leche. Mezclamos y echamos todo sobre el pan y lo dejamos reposar durante un rato, para que el pan se empape.
     Mezclamos un poco de azúcar y de canela en polvo y reservamos.
     Ponemos en un cazo o sartén pequeña, aceite a calentar. Con la ayuda de cucharas (una, dos, grande, pequeñas....) cogemos porciones y las vamos echando sobre el aceite caliente. Doramos por ambos lados y sacamos a un plato con papel absorbente. Rebozamos en la mezcla de azúcar y canela en polvo, y servimos.
     Nos han gustado mucho, crujientes por fuera y tiernas por dentro, con ese recuerdo a torrijas y el saborcito del anís. y superfáciles y rápidas de hacer. Gracias. Para unas fallas diferente, unos buñuelos diferentes.

Rollos de aguardiente de Chelva

     Estos rollos son deliciosos, y tienen una textura diferente a los demás que he probado, como de pan, más blandos. Y sin azúcar por encima, que de todas formas no la necesitan.  A mí me parecía que llevaban algo de levadura, pero Maruja dice que no, que el meollo está en amasarlos mucho muchísimo, para meter aire.
   


Ingredientes

  • 1 l de aceite de girasol o de oliva suave
  • 1 l de cazalla
  • 1 kg de azúcar
  • 2,5 kg de harina

     Deshacer el azúcar en el aceite. Añadir la cazalla y después la harina. Amasar una hora (a mano).  formar los rollos y meter en el horno precalentado a 180ºC, sin aire, durante unos 20 minutos, según tamaño.


Tarta de San Hipólito

      Mi primera "Primera diana". Un acto emotivo en el que participo, como honor y privilegio por ser mi primer año como miembro de mi filà, Els Cavallers de Llùria. Y yo pensaba salir de mi casa, ataviada con el traje propio para acudir a la sede de la filà, y acabar allí de abrocharme y arreglarme, cuando me entero de que de eso nada, de que mis amigos vendrán a mi casa, antes de las 7 de la mañana, para vestirme y  acompañarme en mi primer acto oficial. Y a mí estas cosas me emocionan. Así que pregunto que qué tengo que preparar y resulta que  también se han encargado de eso, de conseguir un buen herbero, el mejor que han encontrado, y que yo sólo prepare un melón refrescante, que apetecerá con los calurosos ropajes que llevaremos. Y yo, que también quiero hacerles un homenaje a ellos, me he puesto a maquinar qué preparaba, que pueda dejar hecho hoy para el sábado, que mañana es un día ajetreado. Curiosidades de la mente, lo primero que me vino al pensamiento fue una tarta de Santiago. Pero como no me da la gana hacer ese (por otra parte delicioso) dulce hoy, se me ha ocurrido cambiar las almendras por nueces, darle un toque "dianero" y adornarlo con la cruz dels Cavallers de Llùria. Así homenajeamos de un tirón a mis amigos, a la filà y a San Hipólito, patrón de Cocentaina, que pasa así, aunque sea por un día, a formar parte del refrán valenciano que dice que "Cada santet té el seu dolçet". Ahora, avant la Festa i Vixca Sant Hipòlit. Gracias, amigos.


Ingredientes

  • 5 huevos (que pesaban 300 gr)
  • 300 gr de nueces picadas
  • 300 gr de azúcar 
  • 1 chupito (50 ml) de Herbero de la Cava
  • Azúcar glas para decorar

     Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.
     Separamos las yemas de las claras. Las claras las montamos a punto de nieve fuerte.
     Picamos las nueces y las mezclamos con el azúcar.
     Batimos ligeramente las yemas y las mezclamos con el herbero.
     Añadimos las yemas a las claras, mezclando con suavidad y con movimientos envolventes. Agregamos la mezcla de nueces y azúcar y seguimos mezclando con suavidad.
     Engrasamos un molde redondo, ponemos la masa dentro, nivelamos y metemos en el horno durante unos 35 minutos, comprobando que esté cocido a partir del minuto 25. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
     Cuando esté frío, decoramos la superficie con azúcar glas y una plantilla de la cruz. Y, deseando que esté bueno, proporcionalmente al cariño con que lo he preparado, lo partiremos, lo probaremos, y saldremos "En la capa i la espasa, llüint la creu i el Palau comtal, a lliurar gran batalla, por Sant Hipòlit, nostre patró". Bones Festes, paisans.

Aceitadas zamoranas

     Otra de las sorpresas agradables de la vida ha sido Adrián. Es de Zamora, de Morales del Vino, como proclama con orgullo, y es una gran persona que ha sido un apoyo muy importante para mi familia en numerosas ocasiones. Y de su mano, conocimos este dulce típico de su tierra, recio como el románico que siembra aquella bella ciudad. Y, como nos gustan mucho, en especial a Inés, y Zamora nos queda un poco lejos, ha sido cuestión de investigar. El resultado ha sido también delicioso, aunque las haya hecho en Cocentaina. La receta la he sacado del blog de Espe Saavedra, aunque yo he reducido la cantidad a la sexta parte, y me han salido unas 25.


Ingredientes

  • 166 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 375 gr de harina
  • 1 huevo
  • 170 gr de azúcar
  • 1 cucharadita de impulsor químico Royal
  • Un chorrito de anís (no tenía esencia
  • Un huevo para pintar.

     En el bol de la batidora mezclamos el aceite, el azúcar y la harina con la levadura. Con el gancho amasador y sin dejar de remover añadimos el huevo y el anís. Se queda una masa muy terrosa, que hay que dejar reposar una media hora. Yo la he dejado toda la noche, porque no tuve tiempo y porque lo leí en otros blogs. Y al ir a formar las bolas, he tenido que volver a amasar, añadiendo un par de cucharadas de agua, porque se me deshacían, estaba la masa excesivamente terrosa. Entonces las he podido formar.
     Precalentamos el horno a 190 ºC.
     Formamos con las manos bolas, que aplastamos ligeramente y depositamos en la bandeja del horno. Con un cuchillo afilado dibujamos una cruz sobre cada aceitada, y las metemos en el horno caliente, a media altura. Yo las he tenido 15 minutos sin aire, calor arriba y abajo, y 3 minutos más con aire, para que se dorasen.
     El resultado ha sido delicioso.
     Por ésto y por tantas cosas, muchas gracias, Adrián. Un trocito de tu patria chica, hoy con nosotros.