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Tarta de galletas con moka

      Con este nombre está registrado en una libreta que tenías por casa, y que recoge alguna de las recetas de tu madre. Varias veces me hablaste de ella y yo quise hacértela, que cocinar es también un acto de amor. A veces pienso que tú y yo hemos retomado nuestra vida en el punto en el que, en un tiempo, se quedó suspendida. Sin alharacas y sin estridencias, hace ya un año que compartimos mucho. Que nuestras vidas son mejores, precisamente gracias a poder compartir las cosas, y hacerlo con la complicidad que tenemos. Pues eso, chaval, que como bien sabes, tienes mucha suerte. Y yo también. Aunque, en este caso, tú más. Y lo celebramos con esta deliciosa tarta que otras manos amorosas te preparaban una vez.



Ingredientes

  • Un paquete de galletas cuadradas
  • 2 huevos
  • 200 gr de mantequilla
  • Azúcar
  • Café fuerte
  • Coñac
  • Café soluble, disuelto en un par de cucharadas de agua caliente.

     Dejamos todos los ingredientes a temperatura ambiente. El café soluble también. Esto es importante para que la crema no se corte.

     Separamos las claras de las yemas.

     Batimos muy bien las yemas con 2 cucharadas de azúcar. Añadimos la mantequilla y el café soluble y batimos bien. Una vez que esté todo integrado, metemos la crema en una manga pastelera y la llevamos a la nevera para que coja cuerpo.

     En un vaso de café, al que le habremos echado un chorrito de brandy, vamos mojando las galletas ligeramente, para que no se deshagan, y las vamos poniendo en la fuente de servir. Sobre las galletas, ponemos una capa de crema de moka. Y así alternativamente, hasta acabar con una capa de moka.

     Con las claras y un par de cucharadas de azúcar se hace un merengue con el que se adorna la tarta. Y se mete en la nevera hasta el momento de servir.

     La receta original es ligeramente diferente. Lo del café soluble es de mi cosecha, porque haciendo la crema de moka, con la cantidad de líquido que ponía a mí se me iba a cortar. Porque además no tenía claro el tamaño del vaso. Y, como no puede ser de otra manera, cada persona que recibe una receta le da su toque, su manera, su mimo, su amor. Aunque parezca que todo es igual. Aunque parezca que todo es diferente. De momento, un año, cariño. Felicidades.

Tarta de San Hipólito

      Mi primera "Primera diana". Un acto emotivo en el que participo, como honor y privilegio por ser mi primer año como miembro de mi filà, Els Cavallers de Llùria. Y yo pensaba salir de mi casa, ataviada con el traje propio para acudir a la sede de la filà, y acabar allí de abrocharme y arreglarme, cuando me entero de que de eso nada, de que mis amigos vendrán a mi casa, antes de las 7 de la mañana, para vestirme y  acompañarme en mi primer acto oficial. Y a mí estas cosas me emocionan. Así que pregunto que qué tengo que preparar y resulta que  también se han encargado de eso, de conseguir un buen herbero, el mejor que han encontrado, y que yo sólo prepare un melón refrescante, que apetecerá con los calurosos ropajes que llevaremos. Y yo, que también quiero hacerles un homenaje a ellos, me he puesto a maquinar qué preparaba, que pueda dejar hecho hoy para el sábado, que mañana es un día ajetreado. Curiosidades de la mente, lo primero que me vino al pensamiento fue una tarta de Santiago. Pero como no me da la gana hacer ese (por otra parte delicioso) dulce hoy, se me ha ocurrido cambiar las almendras por nueces, darle un toque "dianero" y adornarlo con la cruz dels Cavallers de Llùria. Así homenajeamos de un tirón a mis amigos, a la filà y a San Hipólito, patrón de Cocentaina, que pasa así, aunque sea por un día, a formar parte del refrán valenciano que dice que "Cada santet té el seu dolçet". Ahora, avant la Festa i Vixca Sant Hipòlit. Gracias, amigos.


Ingredientes

  • 5 huevos (que pesaban 300 gr)
  • 300 gr de nueces picadas
  • 300 gr de azúcar 
  • 1 chupito (50 ml) de Herbero de la Cava
  • Azúcar glas para decorar

     Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.
     Separamos las yemas de las claras. Las claras las montamos a punto de nieve fuerte.
     Picamos las nueces y las mezclamos con el azúcar.
     Batimos ligeramente las yemas y las mezclamos con el herbero.
     Añadimos las yemas a las claras, mezclando con suavidad y con movimientos envolventes. Agregamos la mezcla de nueces y azúcar y seguimos mezclando con suavidad.
     Engrasamos un molde redondo, ponemos la masa dentro, nivelamos y metemos en el horno durante unos 35 minutos, comprobando que esté cocido a partir del minuto 25. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
     Cuando esté frío, decoramos la superficie con azúcar glas y una plantilla de la cruz. Y, deseando que esté bueno, proporcionalmente al cariño con que lo he preparado, lo partiremos, lo probaremos, y saldremos "En la capa i la espasa, llüint la creu i el Palau comtal, a lliurar gran batalla, por Sant Hipòlit, nostre patró". Bones Festes, paisans.

Monkey bread

     Hace ya varios años me llamó la atención este pastel, entre otras cosas, como no, por su nombre. Y hoy le ha llegado el turno. Porque hoy es el cumpleaños de una persona que es muy especial para mí, sin cuyo soporte, mi vida habría sido mucho más gris y difícil. Hay cosas que no pueden explicarse más que con una mirada, y la limpia de sus ojos verdes lo dice todo. Hoy cumples 50 años. Ese medio siglo que llevamos festejando, en propios y ajenos, desde hace casi 4. Porque estamos en esa edad estupenda en que sobran muchas tonterías. Así que hoy toca un pastel diferente, uno que nunca hice y que es distinto hasta en la forma de comerlo.
     La receta es de María Lunarillos, que tiene un paso a paso estupendo, pero las que he visto por la red son todas similares.

Ingredientes
Masa
  • 420 gr de harina de fuerza
  • 250 gr de leche entera
  • 15 gr de levadura fresca
  • 45 gr de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 75 gr de mantequilla ablandada
Cobertura
  • 200 gr de azúcar blanquilla
  • 2 cucharadas de canela molida
  • 100 gr de mantequilla derretida
     Mezclamos la harina, azúcar y sal. Templamos la leche, disolvemos la levadura y añadimos a la mezcla anterior. Dejamos reposar 10 minutos.
     Empezamos a amasar, a mano o a máquina, y vamos añadiendo la mantequilla en porciones, hasta que esté bien integrada, y dejamos reposar 10 minutos.
     Amasamos 1-2 minutos y dejamos reposar 10, y así varias veces, hasta obtener una masa fina y elástica. Entonces tapamos el bol y dejamos reposar hasta que doble su volumen.
     Preparamos la cobertura, mezclando azúcar y canela en un bol.
     En ese momento  pasamos la masa a la encimera, estirándola con un rodillo hasta obtener un rectángulo de aproximadamente 40 x 50 cm, y de él, marcamos 10 tiras a lo alto y 10 a lo ancho, hasta obtener 90-100 piezas de masa, a las que daremos forma de bola, pasaremos por la mantequilla derretida, luego por la mezcla de canela y azúcar, e iremos acomodando en un molde de corona. No hace falta que las porciones sean idénticas ni que queden muy ordenadas, la irregularidad forma parte del encanto de este dulce. Una vez colocadas todas las bolas, dejamos doblar el volumen del pastel.
     Precalentamos el horno a 180ºC y cocemos durante unos 35 minutos sin aire.
     Es mejor dejar templar el pastel antes de darle la vuelta, pues al sacarlo del horno está muy tierno y las bolitas no están firmemente pegadas entre sí. Al enfriarse un poco adquirirá firmeza, y entonces le damos la vuelta y dejamos enfriar sobre una rejilla.

     Conforme lo voy haciéndolo, me gusta más la elección. La cocina es también una metáfora de la vida. Aquí tenemos un pastel clásico (de la gastronomía estadounidense), hecho con harina de fuerza, nada de harinas flojas ni tonterías, con leche entera, de la de verdad, levadura de la de toda la vida, que hay que amasar e integrar con mimo, cuidándolo, vigilando los levados y dando tiempo para que los fementos hagan su papel. Es irregular, como la vida, todas las bolitas son tan ligeramente iguales como diferentes, y hay que endulzarlas y rebozarlas para que sean mejores al paladar. No se debe desmoldar en caliente, hay que dejar que pase un poco de tiempo, para que las cosas se asienten y ganen en firmeza, y entonces sí, cuando el tiempo cumple su papel, entonces sí que desmoldamos este maravilloso pastel, que una vez dejado enfriar sobre una rejilla, nos lo comemos con las manos, como más disfrutábamos las cosas cuando eramos niños, paladeándolo y chupándonos los dedos, que no se va a desperdiciar la deliciosa cobetura. De todas formas, a mí se me ha desmontado, pero da igual, porque a estas alturas de nuestra vida, no nos van a alterar esos pequeños detalles. Hemos aprendido que no todo se puede controlar, y que hay cosas que no serán más beneficiosas por controlarlas.

Como dice la amiga de Sabores de Viena, la cocina es sensual. Así que, dedicado a tí, con el sincero deseo de que cumplas muchos más y de que seas muy feliz en todos y cada uno de los años que te queden,  de los cuales me gustaría seguir formando parte, un Pan de Mono, sencillo, diferente, mimado, sensual, delicioso.Y con canela, con mucha canela.



Bolso de fiesta

     Este bolso está hecho con un retal de mi traje de fallera. Le planché una entretela consistente, le puse un forro, al que cosí un bolsillo, y se puse un cierre de imán que conseguí en un bazar chino.


     Yo pensaba que me iba a costar mucho coserlo, en especial la zona que forma el bolso propiamente dicho, pero no fue así. Le puse a mi máquina de coser la aguja más gruesa que tenía, y lo hice con facilidad.
     Y con éste bolso, que a mí me parece tan bonito, quiero desear a todo el mundo que pase por aquí adrede o por casualidad, un muy feliz año 2016. Mis mejores deseos para todos.

Gachas de Todos los Santos

     Se acercaba el momento del parto, y por esas fechas se celebra en mi pueblo (desde 1346) una feria muy importante y concurrida. Yo, que soy previsora, al llegar el último día de colegio de mis hijos antes de la feria, dejé mi coche aparcado cerca de una salida del pueblo, pues todavía no se había construido la circunvalación, y temía ponerme de parto y meterme en un atasco.
     Mi madre (y mi abuela), hacía tiempo que estaban en casa, para esperar el nacimiento del niño y cuidar de sus hermanos. Bueno, y de mí.
     El día 1 salió soleado, y salimos a pasear por la feria. Yo, al ver los atascos en la carretera de acceso desde Benilloba, me alegré de mi previsión de haber dejado el coche donde estaba, aunque fuese un poco lejos, para poder salir sin agobios en caso de necesidad.
      Y llegó el momento. A las dos de la madrugada me desperté con contracciones, que no cesaban y que se repetían cada 10 minutos. Desperté a mi marido, me fui a la ducha, me vestí. y bajamos a la puerta de casa, donde estaba aparcado el coche de mi marido. Y después de una contracción estupenda, me entró el ataque de risa, pensando en que ni de coña llegaba yo, en tal estado, al sitio donde tan previsoramente había dejado el coche.  Menos mal que me puse de parto de noche, porque si no....
     Llegamos al hospital. Todo fue bastante rápido y bien. Y, pasados unos minutos de las 4, Rodrigo estaba con nosotros. Mi niño.
     Llegados ya a la habitación, mi marido se fue a avisar a mis compañeras de que ya había nacido el niño (yo trabajo en ese hospital), a avisar a mi madre, que se había quedado despierta y pendiente del teléfono, y por fin, vino con nosotros.
     Es curioso como hay modas en todas partes, hasta en los cuidados. Cuando nació mi hija mayor, en los libros de cuidados que te dan en el hospital, aconsejaban poner al bebé bocabajo para dormir, con el fin de prevenir la muerte súbita del recién nacido. Veinte meses después, cuando nació mi segundo hijo, los mismos libros tenían una pegatina que tapaba la palabra "bocabajo", donde ponía "bocarriba", pues era la manera aconsejada de acostar al bebé para prevenir la muerte súbita. Así que cuando llegó junto a mi cama y le dije que cogiese al niño y lo acostara en la cuna, su  pregunta fue: "Y a éste, ¿cómo hay que acostarlo?". Pues de lado. A Rodrigo lo acostamos de lado.
     Este plato de hoy es un guiso bastante extendido por la geografía española, con sus particularidades en cada región. más o menos son gachas dulces, puches, farinetes,...Se hacen con agua, con leche, añadiendo matalaúva, o sólo con canela, friendo la corteza de limón en el aceite, o hirviéndola con la leche.... que se tomaba tradicionalmente el día de Todos los Santos. A mí Halloween, particularmente, me parece una fiesta la mar de divertida. He hecho dedos de bruja, les he servido a los amigos de mi hijo una jarra de agua de color verde, y he puesto una vela en mi calabaza de cerámica. Pero no por ello debemos dejar de lado nuestras tradiciones, como los buñuelos, los huesitos de santo, Don Juan Tenorio, las flores en el cementerio,  las velas a nuestros difuntos y "El monte de las Ánimas" de Becquer. Y, en Cocentaina, "la fira", y con ella el turrón. Sí, será folklore, pero lo otro también lo es. Todo es compatible. Quizá es que me estoy haciendo mayor, pero me encanta conocer estos platos humildes y tradicionales, que sabiamente se han comido siempre, y que a veces hemos arrinconado por otros productos más vistosos.

Ingredientes

  • 1/2 litro de leche
  • 1 corteza de limón
  • 1 palo de canela
  • 5 cucharadas colmadas de azúcar
  • 5 cucharadas de harina
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • Pan duro
  • Aceite de oliva
  • Canela en polvo

     Ponemos a hervir la leche con la corteza de limón,. el palo de canela y el azúcar. Dejamos enfriar.
     Cortamos cubitos de pan duro; ponemos aceite a calentar en una sartén, y cuando está muy caliente, echamos el pan, apartando la sartén del fuego, y dejamos que se dore. Sacamos, ponemos a escurrir sobre papel absorbente y reservamos.
     Dejamos unas tres cucharadas de aceite en la sartén y añadimos la harina para que se tueste. Entonces añadimos la leche, colada y a temperatura ambiente, y vamos moviendo con unas varillas, como si hiciésemos una bechamel. Cuando empiece a burbujear, las apartamos del fuego y las ponemos en una fuente, espolvoreamos con canela, y añadimos los cubitos de picatostes.
     Me acaba de preguntar mi hijo cual es la edición de la feria que más me ha gustado en mi vida. Pues la del año 2000, naturalmente, porque  nació él y pasó a alegrarme un día que siempre me había parecido triste. Nunca más ha vuelto a pensar que es feo el día de los Fieles Difuntos.

Boda de Vero y Juanma

   
     El pasado día 26 de septiembre celebraron su 25 aniversario de boda dos grandes personas, a los que me enorgullece llamar amigos. Alrededor de este acontecimiento, tanto la familia como los amigos, nos hemos confabulado para que todo saliera lo mejor posible, y para darles alguna que otra sorpresa. Hoy hace un mes, y quiero dedicarles esta entrada, aprovechando que la sección de manualidades del blog está un poco abandonada, pues no quiero que se me olviden estas ideas, por si las necesitamos para alguna boda más.
     Una cestita con pañuelos, porque yo me conozco, a la entrada de la Sala Dorada del Palacio de los Condes de Cocentaina, donde tuvo lugar una ceremonia sencilla, elegante, emotiva y preciosa.
     Una cesta de mimbre con unos pañuelos de papel, un cartel de cartulina negra escrito con rotulador de plata, y una pinza de madera forrada con wasi tape plateado. La idea la vi por internet.
     Como había alianzas de oro blanco, había que llevarlas de alguna manera.
     Un bastidor de madera, una tela de panamá bordada, unas flores artificiales, sujetas con unos abalorios, y un lazo de raso para sujetar los anillos. Detrás del panamá, un tul, para disimular el revés de la tela. Este tipo de bastidores también los ví por internet, pero el diseño es mío.
     Unos saquitos de arroz para desearles prosperidad, que ya no fertilidad, por favor.

     Esta idea la saqué de aquí, donde está explicado el paso a paso. Aunque yo los hice más simples, y con algodón en la cabeza. 
     Y un libro de firmas, para que todo el mundo pudiese decirles lo maravillosos que son.


     Cartulinas, sellos, tintas, pegatinas variadas, fotos, una rosa en relieve que hizo Paqui, scrapbooking, frases de canciones de amor....y muchas ganas de que tuviesen un bonito recuerdo.
     Pasamos un día estupendo, que terminó entrada la noche, después de comer, merendar, bailar y cenar una paella. Espero que ellos guarden siempre el recuerdo de este día, donde celebramos el triunfo del amor a través de los años. Os quiero mucho.

Veinticinco años

     Aquel día era lunes y  llovía. Había salido de casa, en Alcoy, a buscar la parada de la contestana con tiempo, y cuando se puso a llover, no quise arriesgarme a volver a por el paraguas, perder el autobús y llegar tarde mi primer día de trabajo, lo que supuso que durante el trayecto desde donde me bajé, en la plaza donde hoy está la estatua de San Hipólito, hasta el centro de salud, me empapara.
     Habíamos dormido en nuestro piso . El jueves anterior  llegamos al mediodía a Alcoy y conseguimos trabajo y alojamiento. El viernes fuimos a Alicante a arreglar el papeleo del Colegio de Enfermería. El sábado, vinimos al piso con los bultos más pesados y voluminosos, como las mantas, y las botellas de aceite, y el azúcar, etc que nos habían preparado nuestras madres.( Curiosamente, acabo de hacer lo mismo con mis dos hijos mayores). Y el domingo, cogimos el último tren que salía de Valencia y nos dirigimos a nuestra aventura de vivir solas y empezar nuestro segundo trabajo como enfermeras. Eramos tres compañeras de carrera, a las que se tenía que unir una cuarta, que nunca lo hizo, y que posteriormente, compartimos piso con dos más.
     Llegué a mi destino y me dirigí al único mostrador que había entonces, y pregunté por la supervisora. Paco, el celador, que estaba dando números para el médico, me dijo que allí no había supervisora, sino coordinadora, y que no llegaba hasta las 9. Entonces me presenté, y muy amablemente, me dirigió hasta la sala de estar del personal, para que me secara. Allí me presentó a los compañeros que había, y entre risas, me confesó que al verme llegar chorreando,  había estado a punto de darme 20 duros para que fuese a comprarme un bocadillo. Desde ese día han pasado 25 años.
     Yo sabía que Alcoy era un sitio de Alicante donde celebraban fiestas de moros y cristianos, y poco más. Y el nombre de Cocentaina lo había escuchado en alguna ocasión vagamente....pero nos dijeron que aquí estaban buscando enfermeras, y aquí nos presentamos.
     Mi trabajo me encantó. Y el ambiente todavía más. Mis compañeros me trataron maravillosamente casi todos,  (como siempre), y me ayudaron mucho. Y a veces, había quien se dejaba caer por la tarde, aunque no estuviera de servicio, a hacer una visita. con una botella de horchata, a tomar un café...El día de año nuevo me tocaba guardia. Me vine desde Valencia, directamente de la fiesta de Nochevieja al tren, y de ahí a la guardia. Cosas que se pueden hacer con 23 años. Y la famila del médico que estaba conmigo, sustituyendo al titular de la guardia para que pudiese ir a comer con los suyos, en Alcoy, me abrió las puertas de su casa para que no estuviese sola. Eso nunca lo olvidaré. Bueno, si el Alzheimer me deja, claro.
     Me encontré con una gente amable, extremadamente educada, que cuando me oían hablar en castellano siempre me preguntaban "Enten vosté el valencià?". Cuando entendí que que te preguntasen si algo "el donava pena" quería decir que si te molestaba, y que lo de llamarte  "choto"  era un apelativo cariñoso,  todo fue mucho mejor.
    Cuando me casé, también en octubre del año siguiente, alquilamos un piso aquí y me vine de Alcoy. Al principio, se me caían las montañas encima. Todavía recuerdo el tórrido verano de 1994, con una niña de pocas semanas que sólo quería pasear mi anemia por el fantasmal Passeig del Comtat de después de las fiestas, y con mi marido haciendo guardias, pues los meses de verano eran los únicos en que tenía trabajo. Un vecino vino a mi casa a ofrecerme si quería que viniese su mujer a ver qué le pasaba a la niña, pues la oían llorar, y como sabían que yo era joven y que no tenía familia en el pueblo, a lo mejor necesitaba ayuda....todo ésto dicho con tacto infinito, pues el señor no quería que me sintiese ofendida. Cuántas veces he recordado aquella escena y a aquellos buenos vecinos.
     Tengo tres hijos. Sólo uno es contestano, pero los tres han dado aquí sus primeros pasos, y han crecido viviendo la Feria, la fiesta de los nanos (durante 5 años viví en la calle Santísima Trinidad, o el carrer gitanos, como se la conoce también), los Reyes Magos, que dejan los juguetes el día 5 tras la cabalgata, en lugar de dejarlos en el balcón, junto a los zapatos la mañana del día 6, la corriola en la ermita de Santa Bárbara, las fiestas de moros y cristianos, donde se toca una música que es gloria, el domingo de ramos, con la palma adornada con lazos y caramelos, la Semana Santa, con el coro de su colegio, las cenas en el paraje de San Cristóbal....Por supuesto, también vamos a las fallas, que eso no nos lo quita nadie, peo sumamos cosas, lo que es estupendo. Y además de vestirnos de falleros, nos hemos vestido de contestanas y maseros para llevarle flores a la Mareta. Este año, hemos participado en el boato de la filà de nuestros amigos, donde he disfrutado las fiestas desde dentro, y donde me lo he pasado en grande. Ya saben que cuentan conmigo para cuando les toque fer El Capitá.
   He tenido mucha suerte con quien se ha cruzado en mi camino. Para irnos a trabajar, hemos tenido que dejar a mis hijos con extraños, y esos extraños  han acabado siendo  parte de mí. En la comunión de mi hijo pequeño, había casi tantos canguros y familiares de éstos, como familiares de sangre del niño. De Andalucía, de Albacete, de Cocentaina, de Alcoy, de Muro, de Ecuador, de Navarra, de Murcia, de Mallorca...porque hay contestanos de muchos lugares. Y a ellos también quiero darles las gracias por cuanto han hecho por mí. Porque hay cosas que no se pagan con dinero.
     Me he encontrado gente que me ha hecho sentir como en mi casa. Personas grandes, muy grandes, sin las que no me imagino muchas cosas de mi vida. A las que no ha hecho falta mas que abrir la boca para echarme una mano, sin terminar la frase. Con las que sé que puedo contar incondicionalmente.Y hoy, que se cumplen 25 años de mi llegada al pueblo, no quiero dejar de darles las gracias con éstas palabras. Al fin y al cabo, tengo 48 años, así que se pueden echar cuentas....
     Y así, día a día, ha ido creciendo mi familia. Y sigo dando gracias todos los días. No hay nombres, porque seguro que me dejaría alguno y no quiero ser injusta. Pero todos saben quienes son.
     Para esta entrada quería hacer una receta típica de Cocentaina, pero como la mayoría ya las tengo publicadas, y  hace frío para el agualimón negro, he decidido poner sólo una foto. Se trata de un jenaro, un pastel que sólo se conoce aquí, y que sólo se hace en la pastelería Agulló, la única que queda abierta de las que ya habían cuando yo vine. No conozco la receta, es una invención del dueño de la pastelería, y es desconocida en los pueblos de al lado. Se trata de una especie de barquita de hojaldre, rellena de una especie de bizcocho oscuro, que me sabe a especias, pero que no sé identificar. Y léase todo como "una especie de ",  pues ya he dicho que no se conoce la receta.


     Así que, si quereis comer un jenaro, o escuchar música de fiestas tomando un agualimón negro, o una mentira sentados en el paseo, tendreis que venir a Cocentaina.
   

Menú Navidad 2012

     El día de Navidad comimos en casa nosotros cinco, Amparo, Julio, Candela, Edurne y la yaya. Un día para compartir con la familia, y disfrutar, especialmente cuando hay niños pequeños.


Aperitivos
1.- Papas
2.- Jamón y queso
3.- Navajas a la plancha
4.- Tartaletas de pimientos caramelizados
5.- Gambones a la plancha
6.- Vasitos de caldo con pelotas
7.- Crema de almendras

Plato
Cordero al horno con patatas duquesa

Postre
Piña natural
Corona de velas
Turrones
Dulces

Menú de nochebuena 2012

     Este es el menú de nuestra cena de nochebuena 2012. Cenamos nosotros 5 en casa. Este año solos.  Ha sido una forma diferente. También necesitamos disfrutar de nuestra casa. Las familias crecen y los comedores no, ¿verdad?.


Aperitivos
1.- Champiñones rellenos
2.- Mouse caviar
3.- Berberechos al vapor
4.- Paté con tostas
5.- Albóndigas de bacalao
6.- Jamón y queso


 Plato principal
Solomillo a la plancha

Postres
Piña natural
Turrones
Dulces navideños

La Corriola

      En el día de la Inmaculada, es costumbre ir a la ermita de Santa Bárbara a desayunar la "corriola", un pan redondo con forma de polea, acompañada de  longaniza roja, que se toma cruda. Los juniors de la parroquias, los niños, el grupo de dulzainas y tambores,... y todo aquel que quiere, sube a la ermita a desayunar y a tocar la campana.

     He leído 2 historias que parecen dar origen a esta tradición. Una es que durante la misa del 8 de diciembre de 1562, se pidió a los feligreses, en la ermita de Santa Bárbara de Cocentaina, que ayudasen a trasladar todo lo que allí hubiese  hasta la ermita de San Sebastián, donde estaba situado el nuevo convento. Lo hicieron atravesando en barranco del Alberri, por un camino donde solo podía pasar una persona detrás de otra, de manera que se formó una cadena humana mediante la que se fueron trasladando los enseres (www.festes.org)
     La otra habla de una epidemia de peste que dejó a la gente aislada en la ermita de Santa Bárbara, y mediante una polea se les abastecía de alimentos desde el convento de San Sebastián.
     No sé cual de las dos es cierta o si lo es alguna. Ambas tienen a los franciscanos en común. Pero lo que sí es cierto es la tradición de ir a la ermita a desayunar y a tocar la campana. Y por la tarde, a poner el belén en las casas.
     Feliç dia de la corriola a tots els socarrats!.

Feliz Navidad

     Anoche, después de cenar, los niños nos ofrecieron el mejor concierto navideño. Feliz navidad para todos.


Cena del pobre

     El día 21 de diciembre hay que cenar poco, para engañar a la suerte y propiciar que nos toque la lotería. Es la cena del pobre, que consiste en una sardina salada frita, un huevo frito y pericana. Y es una ocasión excelente para reunirse con los amigos y hacer una fiesta.


     Como a nosotros no nos gusta la sardina salada frita, y una sardina salada entera es demasiada sal, lo hacemos con sardina fresca. Un huevo frito, un plato de pericana, un buen pan para mojar, y tan ricamente. Ojalá todos los pobres pudieran cenar así.

Felicidades 4º de la ESO

     Ayer fue el último día de clase en el cole, pero para los alumnos de 4º de la ESO lo fue literalmente, pues  ya no volverán a pisar sus aulas como alumnos. Les deseo a todos mucha suerte en el nuevo camino que emprenden. Para despedirnos, una coca que siempre les ha gustado mucho.


Vixca la Mareta

     Hoy es fiesta en Cocentaina. Se celebra el 492 aniversario del milagro de las lágrimas de sangre que lloró el icono de la Virgen. Hoy es día de procesiones, flores, tracas y trajes regionales. Y de devoción del pueblo por su "mareta". Y el santo de todas las Milagros.
    Para mi vecina Luz, que es camarera de la Virgen este año, y que ha sido agraciada con la serenata que ofrecen los juniors, he hecho esta tarta, con la receta de la coca de chocolate, adornada con glasa, y con caramelos de cristal de colores.


     Quiero también desde aquí felicitar a Saúl, encargado de recitar la Súplica a la Mare de Deu, un poema que representa la oración de todo el pueblo a su patrona. Seguro que lo harás muy bien.
     Felicidades, Cocentaina y
Vixca la Mare de Deu del Miracle!

Esmorçar de fira

     En 1346, Pedro IV de Aragón, El Ceremonioso. concedió a Roger de Lauria, Conde de Cocentaina, el privilegio de poder celebrar una feria bajo la protección real del 29 de septiembre al 14 de octubre. En  1671 se trasladó la fecha de celebración a la actual, en la fiesta de Todos los Santos.
     Es una fiesta estupenda, donde puedes comprar desde una aguja hasta un Mercedes o una piscina. Las actuaciones en vivo te sorprenden por las calles, la música, los olores....una fiesta para los sentidos.

     También es tradicional el día 1 de noviembre, almorzar, y en general el almuerzo consiste en un buen bocadillo de blanco y negro, vino o cerveza, gaseosa, "aguasal" (encurtidos) y bocata de tortilla con longaniza para Juanma. Además es el día de honrar a los difuntos en los cementerios, de llevar flores y limpiar nichos y lápidas y de recordar a los que no están. Y aunque no sea una fiesta divertida, como "Halloween", es nuestra y no hay que olvidarla.

Para vosotros tres

Me encantan los libros de cocina, muy especialmente si llevan fotos. Los tengo incluso en alemán, que he comprado en algún rastro, y de los que no entiendo ni papa, pero me encanta hojearlos y deleitarme viendo las fotos de esas tartas y galletas tan bien presentadas. Creo que me empezaron a gustar desde que cayó en mis manos el "Manual de la Abuela Pato" de Producciones Walt Disney, publicado por Ediciones Montena, S.A., que no era mío y que durante años busqué por los rastros, y al final lo encontré.

Mi primer recuerdo de la cocina se remonta a un día frío y lluvioso en que yo tendría 3 ó 4 años y mi madre estaba cocinando unas lentejas. Los cristales de la cocina empañados y la sensación de bienestar al calor de la cocina se unen en mi recuerdo al olor del guiso. Durante años he esperado, en los días de lluvia, oler a lentejas en la cocina de mi madre. Supongo que mis hijos tendrán algún recuerdo parecido que asocien a algún olor, y que recuerden durante años.

"Mamá, ¿qué comemos?", es una de las frases que más se oye en mi casa. También yo recuerdo haberla hecho muchas veces, y, como mis hijos, entusiasmarme o refunfuñar según la respuesta. Algún día, cuando se den cuenta de que cada vez se entusiasman más y refunfuñan menos, espero que quieran saber "cómo se hacía eso que no me gustaba cuando era pequeño", y lo encuentren, y se acuerden de su madre y de su padre, en la cocina, preparando la comida para la familia con todo su cariño. Os queremos.