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Tarta de galletas con moka

      Con este nombre está registrado en una libreta que tenías por casa, y que recoge alguna de las recetas de tu madre. Varias veces me hablaste de ella y yo quise hacértela, que cocinar es también un acto de amor. A veces pienso que tú y yo hemos retomado nuestra vida en el punto en el que, en un tiempo, se quedó suspendida. Sin alharacas y sin estridencias, hace ya un año que compartimos mucho. Que nuestras vidas son mejores, precisamente gracias a poder compartir las cosas, y hacerlo con la complicidad que tenemos. Pues eso, chaval, que como bien sabes, tienes mucha suerte. Y yo también. Aunque, en este caso, tú más. Y lo celebramos con esta deliciosa tarta que otras manos amorosas te preparaban una vez.



Ingredientes

  • Un paquete de galletas cuadradas
  • 2 huevos
  • 200 gr de mantequilla
  • Azúcar
  • Café fuerte
  • Coñac
  • Café soluble, disuelto en un par de cucharadas de agua caliente.

     Dejamos todos los ingredientes a temperatura ambiente. El café soluble también. Esto es importante para que la crema no se corte.

     Separamos las claras de las yemas.

     Batimos muy bien las yemas con 2 cucharadas de azúcar. Añadimos la mantequilla y el café soluble y batimos bien. Una vez que esté todo integrado, metemos la crema en una manga pastelera y la llevamos a la nevera para que coja cuerpo.

     En un vaso de café, al que le habremos echado un chorrito de brandy, vamos mojando las galletas ligeramente, para que no se deshagan, y las vamos poniendo en la fuente de servir. Sobre las galletas, ponemos una capa de crema de moka. Y así alternativamente, hasta acabar con una capa de moka.

     Con las claras y un par de cucharadas de azúcar se hace un merengue con el que se adorna la tarta. Y se mete en la nevera hasta el momento de servir.

     La receta original es ligeramente diferente. Lo del café soluble es de mi cosecha, porque haciendo la crema de moka, con la cantidad de líquido que ponía a mí se me iba a cortar. Porque además no tenía claro el tamaño del vaso. Y, como no puede ser de otra manera, cada persona que recibe una receta le da su toque, su manera, su mimo, su amor. Aunque parezca que todo es igual. Aunque parezca que todo es diferente. De momento, un año, cariño. Felicidades.

Leche frita de turrón

      Una receta para aprovechar esos restos de turrón que se nos quedan por ahí, y que hace, al probarla, que guardemos adrede el turrón para confeccionarla. La saqué de webos fritos, un blog que no defrauda. Y está deliciosa.



Ingredientes

  • 75 gr de mantequilla
  • 100 gr de harina
  • 60 gr de Maicena
  • 700 gr de leche entera
  • 150 gr de turrón de Jijona
  • 80 gr de azúcar moreno
  • 1 yema de huevo
  • Harina y huevo batido para rebozar
  • Azúcar  para rebozar
  • Aceite de girasol

     Echar la mantequilla en una sartén honda y cuando esté caliente añadir la harina y la Maicena y dar vueltas hasta que se dore ligeramente. 

     Echar la leche caliente, el azúcar y el turrón desmigado e ir dando vueltas con unas varillas hasta que no queden grumos. Cuando empiece a espesar, probar de azúcar por si fuera necesario añadir más, y cuando empiece a hervir retirar del fuego. En mi caso no fue necesaria más azúcar.

     Cuando pasen 5 minutos echar la yema y mezclar inmediatamente dando vueltas con las varillas.

     Echar la masa en un recipiente donde no quede excesivamente extendida y dejar reposar, incluso de un día para otro.

     Cuando nos dispongamos a hacerla, meteremos la bandeja previamente unos 10 minutos en el congelador. a continuación la sacaremos y cortaremos las porciones a nuestro gusto. Las pasaremos por harina, a continuación por huevo batido, y las freiremos en abundante aceite caliente, en mi caso de girasol. Las sacamos de la sartén cuando estén doradas y las dejamos unos minutos sobre papel absorbente. A continuación las pasaremos por azúcar.

     Podemos congelarla cuando la pasemos por harina. La depositamos sobre una bandeja y la congelamos. Cuando esté congelada, ponemos las porciones en una bolsa, y cuando la vayamos a gastar, la sacamos del congelador y la manipulamos cuando esté todavía un poco fría. La volvemos a pasar por harina, a continuación por huevo batido y la freímos. Así no da absolutamente ninguna pereza prepararla.

     A mí me ha gustado mucho. No queda empalagosa y está realmente buena. Si ya te luces y le pones la peineta que les pone Susana, pues de lujo. Pero vamos, que más de andar por casa también está muy bien.

Marron glacé y castañas en almíbar

      Una receta que saqué de internet, de un grupo de Facebook de vidas rurales, cuya autora de denomina Maria Maria. El proceso está explicado en 6 días.




Ingredientes

  • Castañas
  • Azúcar 
  • Agua
  • Limón
  • Azúcar glas (para los marron glacé

     El primer día ponemos las castañas en remojo y las mantenemos 24 horas.

     El segundo día, cogemos una puntilla y con cuidado, eliminamos la piel exterior de las castañas. Volvemos a poner las castañas en remojo, con un limón troceado para que no se oxiden, y volvemos a mantenerlas así durante 24 horas.

     El tercer día ponemos agua  en una olla al fuego, y cuando hierva añadimos las castañas. Las escaldamos durante 5 minutos, y a continuación les retiramos la piel exterior. Este proceso será más o menos laborioso dependiendo de la calidad de las castañas, de los repliegues que tenga esta piel interior. Solo utilizaremos las castañas que permanezcan enteras después de este proceso. Las pesamos y las enrollamos en gasas, en una vendas,...de manera que formemos con ellas una especie de "caramelos", con el fin de que permanezcan apretadas y no se rompan durante la cocción. Ponemos las castañas así preparadas en una olla, cubiertas de agua, y con la mitad del peso de las castañas en azúcar. Si había 1 kg de castañas, ponemos 500 gr de azúcar. Ponemos a hervir durante 3 horas y dejamos enfriar dentro de la olla.

     El cuarto día, si el nivel de agua ha descendido mucho, añadimos almíbar básico ( a razón de 1 litro de agua y 1 kg de azúcar), que habremos preparado adrede, añadimos hasta cubrir las castañas y hervimos durante 1 hora. Dejamos enfriar.

     El quinto día es igual que el cuarto: cubrir de almíbar si precisa, hervir 1 hora y dejar enfriar.

     El sexto día retiramos las gasas, metemos las castañas en botes esterilizados, cubrimos con su almíbar, cerramos los botes y cocemos al baño maría durante 20 minutos para conservarlas. Yo lo he hecho creando el vacío, como en esta otra receta.

     O bien podemos terminarlas en forma de marron glacé, para lo cual, sacaremos las castañas de su almíbar y las dejaremos secar sobre una rejilla, encenderemos el horno a 180ºC, y prepararemos un glaseado, mezclando una parte del almíbar de las castañas con la misma cantidad de azúcar glas. Recubrimos las castañas con este glaseado, las ponemos sobre la rejilla y las secamos en el horno precalentado durante 1 minuto aproximadamente, para que el glaseado se fije. Esta segunda parte la he encontrado en este blog, donde además explica otra manera de hacer las castañas en almíbar. También nos dice como prepararlas para usarlas como guarnición de platos salados.

     Hoy hace 25 años que, delante de vuestras familias, de vuestros amigos y de Dios, os dijisteis "Sí quiero". Estas palabas las escribió Toni en Facebook hace varios años, cambiando la cifra, evidentemente. Y añadía que iba para casa para decirte a tí, en persona, cuanto te quería. Esas palabras se me clavaron en el alma. Y hoy son ya 25 los años. Afortunadamente, en mi entorno, mis amigos van llegando, y superando, esa cifra, que no es más que un número, pero al que le damos un significado especial asociándolo a la plata. Vosotros también. Porque también, a veces, parece que sea una rara avis el alcanzarla,  pero la vida, su jardín, y la viña del Señor, han de tener de todo. Quiero desde aquí enviaros mi felicitación en este año raro en que ni siquiera voy a poder daros un abrazo. Así que, esperando una mejor ocasión para celebrarlo, se me ha ocurrido, ya que es tiempo de castañas y encontré casualmente esta receta, prepararte con todo mi cariño tu dulce favorito. Y como tú ya sabes, últimamente me he especializado en encontrar concordancias entre cosas, recetas, y situaciones, así que hoy, que estoy reflexionando e inspirada, te digo que, con los marron glacé no podía ser de otra manera, ya que es uno de los dulces más caros y apreciados, como lo es un buen matrimonio. Que ha sido costoso realizarlos, como no podía ser de otra manera. Que cuando compras las castañas, nadie te asegura que por dentro vayan a ser buenas, sin excesivos repliegues que dificulten el trabajo, pero tienes que tener fe, porque ya sabes que el que no arriesga no pasa la mar. Y aún así, resulta entretenido el pelar las castañas, y mucho más el repelarlas. Que muchas se pierden por el camino, porque te encuentras un agujero con gusano, o tienen tanta piel interna o tantas lobulaciones que se rompen al hacerlo. E incluso cuando las cueces en el almíbar tanto tiempo y tantos días, tienes que acomodar tus labores cotidianas para poder realizar el proceso, que no solo de hacer marron glacé vive el hombre. Una vez finalizado el proceso, te encuentras con que, al sacarlas de la gasa, algunas también se han desmenuzado, sólo es fachada lo que está en el almíbar, y en cuanto retiras la débil contención que las mantiene unidas, se desmoronan. Sólo, al final, quedan unas pocas castañas enteras, brillantes, preciosas, con alguna que otra cicatriz del cuchillo, pero flamantes y orgullosas. A éstas les daremos el baño de glasa, (encontrándote con que al cogerlas delicadamente para bañarlas, alguna más se rompe), las dejaremos escurrir, les damos el golpe de horno y cuando estén secas, las envolveremos en el papel apropiado. Se lo han ganado, no les pongamos cualquier papel que perjudique la glasa deliciosa que las mantiene tiernas. Que aunque cada castaña ha encontrado su manera, las cosas externas a veces juegan un papel excesivo. Nueve castañas me han quedado enteras y perfectas, de los 400 gr (habrían unas 50) con los que empecé. No sé si la estadística es similar, pero así ha sido.

     Con todo mi cariño te habrán llegado estos marron. No les he puesto vainilla porque me gusta el sabor auténtico de las cosas. Y, aunque hayan ido con todo mi cariño, eres libre de decir que no te gustan y no te las quieres comer. Me las devuelves, que yo les haré un hueco. Pero tienes mi permiso, si es que en algún momento ha sido necesario, para decirme que no te gustan.

     También, ya que esta receta tiene una cierta forma epistolar, te diré que no he tirado más castaña que aquella que estaba rancia o tenía un agujero. Alguna venía con gusano y también la tiré, por supuesto. Porque aunque todas ellas no hayan alcanzado la perfección, las que se deshicieron al repelarlas, me sirvieron de guarnición y para tropezones de una ensalada. Las que se rompieron al salir de la gasa, han ido a para a un almíbar, que también te habrá llegado, y están deliciosas. Y las que se rompieron al meterlas en la glasa, también se comerán en forma de marroncitos glacé que me quedaré yo, pues no tienen presencia para hacer un regalo, pero no dejan por ello de ser deliciosas. Como esto lo escribo con antelación, tengo que editar, porque uno de los trocitos de marron que me comí estaba rancio, así que existe la posibilidad todavía que alguna de esas 9 castañas de apariencia perfecta esté rancia también. Cosas de la vida, que no deja de sorprendernos.

     Fíjate que cuando enumeré las dificultades de conseguir la castaña perfecta, en ningún momento contemplé la opción de que un día te canses, tires las castañas a la basura y te vayas a la pastelería, o bien te comas otro tipo de pastel. Ya sabes, siempre digo que somos inasequibles al desaliento, y aquí no podría ser de otra manera. Así que, mis queridos Paqui y Toni, os deseo que paséis un muy feliz aniversario y que seais felices hoy y siempre. Os quiero.

Granada con Cointreau

      Una cosa tan sencilla y nunca se me había ocurrido. En mi casa era un ritual comer una granada. Mi padre era el encargado de pelarlas e ir repartiendo los gajos, que terminábamos de desmenuzar y nos comíamos sentados a la mesa. Luego, en mi familia, fui yo quien realizaba esa tarea. Y, de repente...."En mi familia las comíamos con Cointreau". Pues eso, tan sencillo.



Ingredientes

  • Granada
  • Cointreau

     Poner los granos de granada en un recipiente, añadir un chorrito del licor y dejar macerar. Comer. Y ya.

Aunque el licor también puede ser cazalla, mistela....

Chocolate a la taza con un toque de Cointreau

      Lo tenía en pendientes desde hace mucho tiempo, pero le llegó el momento. Realmente, un chocolate muy rico, al que la próxima vez añadiré el Cointreau más tarde, para que se note más. He modificado un poco la receta, pues a mí me gusta el chocolate más bien clarito. Del blog Velocidad Cuchara.



Ingredientes

  • 100 gr de chocolate fondant de postres
  • 100 gr de chocolate a la taza
  • 1 litro de leche entera
  • 20 gr de Maicena
  • 3 cucharadas de Cointreau
  • un pellizco de sal
  • Un pellizco de pimienta negra

     En el vaso de la Thermomix, poner el chocolate en trozos grandes y rallarlo durante 30 segundos en velocidad progresiva 5-10.

     Añadir el resto de ingredientes y programar 12 minutos, 90ºC, velocidad 3.

     Programar 20 segundos velocidad 5, y servir. Fácil. Rico.


Jalea de membrillo

     Deliciosa receta de Julia, una amiga de mi hermana de Chelva.
Ingredientes

  • Peladuras de membrillo
  • Peladuras de manzana
  • Azúcar


     Se ponen a cocer pieles de membrillo y manzana. Una vez bien cocidas, se filtra el líquido resultante y se añaden 900 gr de azúcar por litro de caldo. Se pone a hervir y cuando empiece a hacer espuma, (aproximadamente han de transcurrir 45 minutos antes de que esto ocurra)se retira ésta con una espumadera, y se deja hirviendo 5 a 10 minutos más.
     Se echa el contenido en tarros esterilizados calientes, llenándolos hasta el mismo borde, se tapan con papel film, con su tapadera, y se dejan bocabajo unas horas para que se haga el vacío.
     Hoy, que empieza oficialmente el otoño, es buen momento para pensar en hacer ésta receta, con los "desechos" del dulce de membrillo.

Yogur natural

     La yogurtera es uno de esos electrodomésticos que van y vienen por modas. Yo recuerdo, de niña, a mi madre haciendo yogures sobre la mesa de la cocina, tapando los vasitos con un plástico y una manta, o sea, que se puede prescindir de dicho aparatito. Cuando salió fue un boom de ventas, luego nadie sabía qué hacer con ella, después volvió a ponerse de moda....Realmente es fácil, cómodo y barato comprar un yogur, pero bueno, también tiene su gracia el prepararlos en casa, a tu gusto, experimentar con sabores, etcétera. y, cuando en un mercadillo vi una yogurtera que vendía una señora al precio de 1 euro, la parte trastera que hay en mí celebró una fiesta. El problema es que la yogurtera está en perfecto estado, peo no tenía libro de instrucciones, y ahí es cuando entra Palmira, la reina de los yogures. Y yo, a imitarla. Gracias Palmira.


Ingredientes

  • 1 yogur natural entero Activia de Danone, de fecha de caducidad lo más larga posible
  • 1 litro de leche desnatada fresca

     El yogur y la leche han de estar a temperatura ambiente. Y han de tener una fecha de caducidad lo más larga posible.
     Batimos el yogur y le vamos añadiendo la leche. mezclamos bien y vamos rellenando los botecitos, que pondremos, destapados, en la yogurtera, unas 8 horas. Los sacamos, los tapamos, y los metemos un mínimo de 4 horas a la nevera.
     Con esta cantidad a mí me ha dado para los 6 botes que trae la yogurtera y para 2 más. Y me han salido firmes y muy buenos. Los tuve 8 horas, pero pueden estar hasta 12 si hace frío.
     Yo he usado leche desnatada, pero puede hacerse con cualquier tipo de ella.
     He seguido los consejos de Palmira, que ya ha hecho muchas pruebas, y he usado ese tipo y marca de yogur.
     De la misma manera, ella aconseja que, para preparar la siguiente tanda de yogures, utilicemos de nuevo un Activia, ya que los fermentos van disminuyendo en cada tanda que hacemos. Y aquí, en éste enlace, los consejos de Palmira.

Macedonia

     Otra de mis recetas de la categoría "No receta", porque realmente más simple no puede ser. Pero he querido recogerla aquí por si alguna vez mis hijos la buscan o la recuerdan. Porque es un postre de lo más socorrido, fácil y delicioso. y porque en mi casa ha triunfado, y han buscado la fruta aquellos que a veces la rehuyen.... Parece mentira cómo gana las frutas en esta reunión de sabores, que gana con el reposo, por lo que es estupendo prepararla con antelación y olvidarnos.
     Los ingredientes varían según la temporada, los gustos de cada uno, lo que tengamos por casa,.....

Ingredientes

  • Manzana
  • Pera
  • Kiwi
  • Fresas
  • Mango
  • Piña
  • Plátano
  • Naranjas

     Pues tan sencillo como lavar, pelar y trocear las frutas, hacer zumo con las naranjas y verterlo por encima. Tapar y meter en la nevera.

Crema pastelera

     Resultó ser más fácil y rica de lo que pensaba, y me cundió mucho. Hice hasta mi propia versión de la crema catalana. Esta receta de crema es de Kanela y limón, y está deliciosa.


Ingredientes
  • 1000 gr de leche
  • Una vaina de vainilla
  • 6 yemas de huevo
  • 80 gr de Maicena
  • 250 gr de azúcar
  • 1 sobre de azúcar vainillado
     Ponemos la leche en una cacerola, apartando un vaso.
     Abrimos la vaina de vainilla, raspamos las semillas y las echamos en la cacerola con la leche, que estará al fuego.
     Batimos las yemas con los azúcares.
     Disolvemos la Maicena en la leche fría reservada, y añadimos al bol de las yemas.
     Cuando la leche empiece a hervir, le añadimos el contenido del bol, poco a poco y sin dejar de remover. Cuando la crema espese, la retiramos del fuego y la dejamos enfriar antes de usar. Pondremos un papel film en contacto con la superficie, para que no se forme costra. Yo, como iba a usarla para rellenar profiteroles, directamente la puse en una manga pastelera. Y ya está.

Jalea de membrillo

     Esta receta es de una amiga de mi hermana Amparo, que utiliza los restos de hacer dulce de membrillo aquí, y que está deliciosa. La receta reza de la siguiente manera: "Las jaleas son conservas que no deben ser muy azucaradas con el fin de que no resulten empalagosas, y deben ser transparentes".

Ingredientes
  • Pieles y huesos de membrillo
  • Pieles y huesos de manzana
  • 750 gr de azúcar por litro de agua (900 en otra receta)
     Las pieles y huesos, bien limpios, se ponen a cocer en agua. Cuando estén bien cocidos, ese agua se filtra, y por cada litro, se añade el azúcar correspondiente. Se pone a hervir, y se va espumando . Debe hervir aproximadamente 45 minutos antes de hacer espuma. Cuando se ha espumado, se deja hirviendo 5-10 minutos más.
     Se vuelca, caliente, en tarros bien limpios, que se llenan hasta arriba, se tapan, y se les da la vuelta, para que se haga el vacío. Y a disfrutar, con un queso, sobre unas tostadas con mantequilla,...
     Y esta receta, de lo que se puede hacer con cosas que se descartan, pero que saben resurgir de sus cenizas, igual que el ave fénix, quiero publicarla a la hora en que yo nací, hoy hace 50 años. Deliciosa la jalea. Igual que yo.

    

Mermelada de limón

     Si la vida te da limones: Pide sal y tequila, pero no me gusta el tequila. Haz limonada, pero ahora es invierno y no apetece mucho. Puedes hacer limoncello, que a Guillermo le encanta. Y puedes endulzar cuanto puedas esos limones, haciendo esta deliciosa mermelada.

Ingredientes
  • Limones
  • Azúcar
     He hecho esta mermelada en dos ocasiones, y ésta es la que más me gustó. Lo único que tenemos que hacer es pelar bien los limones, procurando no dejar nada de blanco, pesarlos, partirlos en rodajas y ponerlos en agua durante un día, cambiando el agua de vez en cuando, para que pierdan el amargor.
pasado este tiempo, sacamos las rodajas del agua, las echamos en la Thermomix y añadimos la misma cantidad de azúcar que nos dio el peso de los limones en seco. Normalmente no es necesario poner tanata azúcar, pero para contrarrestar el amargo de los limones yo lo hice así y ha quedado muy rica. Trituramos la fruta 1 minuto, velocidad progresiva 5-10, y programamos la Thermomix 30 min, 100ºC, velocidad 2 , quitando el cubilete y poniendo el cestillo sobre las patitas para que no salpique. O bien, en un cazo, durando media hora, llevándola a ebullición y bajando el fuego, removiendo para que no se pegue, durante 30 minutos también.
     Pasado este tiempo, cogemos botes de cristal bien limpios, los rellenamos con la mermelada hasta el mismo borde, tapamos y ponemos bocabajo durante 24 horas, para que se haga el vacío. Y ya está.

Tiramisú

     Por la mañana fui a monitores a La Fe y me mandaron a casa, pues no estaba de parto. Al llegar a casa de mis padres, donde esperabamos tu llegada tu hermana y yo, la yaya tenía que ir a comprar una mesa para la cocina, y decidí acompañarla. Hacía un frío espantoso, pero tenía que caminar y eso hice. La yaya, con Inés, que tenía 20 meses, de la mano y yo, nos dirigimos hacia la tienda de muebles. Yo iba diciéndoles que no corrieran tanto....Pasé la tarde con malestar, pero cuando las contracciones se hicieron más rítmicas, decidí que era el momento de ir al hospital. Llamé a tu padre, que estaba trabajando en Alcoy, para decírselo, tranquilizándolo. Le dije que iba a ducharme y al hospital, para que no viniese con prisa. Y nos fuimos  los yayos y yo. Inés se quedó en casa  con las tías. Mi padre  me decía que estaba muy verde, y que e iban a volver a mandar a casa. Mi madre lo miraba y al final le dijo "Anda José, conduce y calla". Nos metimos en su coche, un Renault 11 ranchera, que tenía estropeada una de las puertas traseras,  que me tocaba sujetar porque se abría en las curvas. Eso, en medio de una contracción, era toda una aventura, ya que entonces los cinturones traseros no eran obligatorios en los coches, y además iba equipada con mi neceser para quedarme en el hospital.
     Tu abuelo, que conocía Valencia muy bien, pues había sido repartidor, tomó un atajo para llegar antes a La Fe....y se perdió. Al final llegamos. Pero siempre asocio nuestra llegada al hospital con alguna escena del cine español en la que participasen Alfredo Landa, Florinda Chico y Gracita Morales. Si hubiésemos llevado una ristra de ajos, o un par de pollos vivos, habríamos pasado por ellos. Fijo. Creo que lo de la vocación de titiritero pudo empezar ahí....
     En el hospital me dijeron que me quedaba, que estaba de parto. Salí a decírselo  tus abuelos, y empezaron los preparativos. Eran las diez de la noche, aproximadamente. Entonces oí la voz de tu padre y se lo dije a la matrona, que me dijo que eso no era posible, que más tarde lo llamarían y podría entrar....Y en ese momento él, se presentó y allí se quedó cogiendo mi mano y acariciándome. Las contracciones iban en aumento y el monitor registraba unas ondas diminutas. Tu padre fue a decirlo, pero nadie me creía. Nosotros llegamos a la conclusión de que el aparato estaba estropeado, pero solo fuimos nosotros, porque empezaron los comentarios del tipo "esta va por libre", "no hace caso en lo de no empujar"....Me dijeron que avisara cuando tuviese ganas de orinar, y cuando lo hice, otra vez comentarios descalificadores "no puede ser, pero bueno, va, voy a mirarte"...y la condescendecia se transformó en urgencia, pues casi se desnuca al salir corriendo para avisar de que me llevasen al paritorio. Espero que se rompiese al menos una uña.
     En un momento estaba en la mesa de partos y enseguida tu padre me dijo "Cariño, que ya está". "Que ya está ¿qué?", pregunté yo cabreada, harta de que no se me hiciera caso. "Ya ha salido la cabeza". Allí estabas tú. Rápido. A las 11,30 de la noche. Guapo como tú solo. Bueno. Y tan chiquitín para mí, acostumbrada a mi bebé de 20 meses....La sensación de felicidad que nos embargó fue maravillosa. Y nunca nos ha abandonado, cariño mío.
     Hoy cumples 20 años. Quiero felicitarte con la receta del postre que has pedido, que sé que te gusta mucho, para que puedas hacerla cuando quieras. Te quiero, hijo mío. Y que cumplas muchos más.

Ingredientes
  • Un paquete de bizcochitos
  • 500 gr de queso mascarpone
  • 8 cucharadas de azúcar
  • 6 huevos
  • Un vaso de café frío
  • Un vasito de licor: amaretto, ron...
  • Chocolate en polvo
     Los bizcochitos empleados no son soletillas, Reciben diferentes nombres: lencuas de gato, palitos de la reina, savoiardi....Son unos bizcochitos alargados y secos, de consistencia dura, cubiertos de azúcar por la parte superior.
     Preparamos el café y lo dejamos enfriar. Yo suelo hacerlo con café instantáneo descafeinado. Echamos un chorrito del licor al café y reservamos.
     Separamos las claras de las yemas. Con una pizca de sal, montamos las claras a punto de nieve y con la mitad del azúcar, y reservamos en la nevera.
     A las yemas, les añadimos el resto azúcar y las batimos hasta conseguir una mezcla espumosa. Añadimos un chorrito del licor y volvemos a batir.
     Batimos el queso hasta formar una crema sin grumos. Entonces lo incorporamos a la crema de yemas, y por último, añadimos las claras a esta mezcla, en dos o tres veces, con movimientos envolventes y ayudándonos con una espátula para que no se bajen las claras.
     Preparamos una fuente honda. Vamos mojando los bizcochos en el café frío, sacudimos el exceso de líquido, y formamos una capa. Entonces ponemos una capa de crema de mascarpone. Otra de bizcochos y otra de crema, y así alternativamente, terminando con una de crema. Tapamos y guardamos en la nevera hasta el momento de servir. Si reposa está mejor.
     Cuando vayamos a comerlo, sacamos de la nevera y espolvoreamos con cacao en polvo con la ayuda de un colador. Y a disfrutar del postre. Y a seguir probando recetas de tiramisú.
     Papá y yo estamos muy orgullosos de tí, cariño mío. Ees muy especial.

Gachas de Todos los Santos

     Se acercaba el momento del parto, y por esas fechas se celebra en mi pueblo (desde 1346) una feria muy importante y concurrida. Yo, que soy previsora, al llegar el último día de colegio de mis hijos antes de la feria, dejé mi coche aparcado cerca de una salida del pueblo, pues todavía no se había construido la circunvalación, y temía ponerme de parto y meterme en un atasco.
     Mi madre (y mi abuela), hacía tiempo que estaban en casa, para esperar el nacimiento del niño y cuidar de sus hermanos. Bueno, y de mí.
     El día 1 salió soleado, y salimos a pasear por la feria. Yo, al ver los atascos en la carretera de acceso desde Benilloba, me alegré de mi previsión de haber dejado el coche donde estaba, aunque fuese un poco lejos, para poder salir sin agobios en caso de necesidad.
      Y llegó el momento. A las dos de la madrugada me desperté con contracciones, que no cesaban y que se repetían cada 10 minutos. Desperté a mi marido, me fui a la ducha, me vestí. y bajamos a la puerta de casa, donde estaba aparcado el coche de mi marido. Y después de una contracción estupenda, me entró el ataque de risa, pensando en que ni de coña llegaba yo, en tal estado, al sitio donde tan previsoramente había dejado el coche.  Menos mal que me puse de parto de noche, porque si no....
     Llegamos al hospital. Todo fue bastante rápido y bien. Y, pasados unos minutos de las 4, Rodrigo estaba con nosotros. Mi niño.
     Llegados ya a la habitación, mi marido se fue a avisar a mis compañeras de que ya había nacido el niño (yo trabajo en ese hospital), a avisar a mi madre, que se había quedado despierta y pendiente del teléfono, y por fin, vino con nosotros.
     Es curioso como hay modas en todas partes, hasta en los cuidados. Cuando nació mi hija mayor, en los libros de cuidados que te dan en el hospital, aconsejaban poner al bebé bocabajo para dormir, con el fin de prevenir la muerte súbita del recién nacido. Veinte meses después, cuando nació mi segundo hijo, los mismos libros tenían una pegatina que tapaba la palabra "bocabajo", donde ponía "bocarriba", pues era la manera aconsejada de acostar al bebé para prevenir la muerte súbita. Así que cuando llegó junto a mi cama y le dije que cogiese al niño y lo acostara en la cuna, su  pregunta fue: "Y a éste, ¿cómo hay que acostarlo?". Pues de lado. A Rodrigo lo acostamos de lado.
     Este plato de hoy es un guiso bastante extendido por la geografía española, con sus particularidades en cada región. más o menos son gachas dulces, puches, farinetes,...Se hacen con agua, con leche, añadiendo matalaúva, o sólo con canela, friendo la corteza de limón en el aceite, o hirviéndola con la leche.... que se tomaba tradicionalmente el día de Todos los Santos. A mí Halloween, particularmente, me parece una fiesta la mar de divertida. He hecho dedos de bruja, les he servido a los amigos de mi hijo una jarra de agua de color verde, y he puesto una vela en mi calabaza de cerámica. Pero no por ello debemos dejar de lado nuestras tradiciones, como los buñuelos, los huesitos de santo, Don Juan Tenorio, las flores en el cementerio,  las velas a nuestros difuntos y "El monte de las Ánimas" de Becquer. Y, en Cocentaina, "la fira", y con ella el turrón. Sí, será folklore, pero lo otro también lo es. Todo es compatible. Quizá es que me estoy haciendo mayor, pero me encanta conocer estos platos humildes y tradicionales, que sabiamente se han comido siempre, y que a veces hemos arrinconado por otros productos más vistosos.

Ingredientes

  • 1/2 litro de leche
  • 1 corteza de limón
  • 1 palo de canela
  • 5 cucharadas colmadas de azúcar
  • 5 cucharadas de harina
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • Pan duro
  • Aceite de oliva
  • Canela en polvo

     Ponemos a hervir la leche con la corteza de limón,. el palo de canela y el azúcar. Dejamos enfriar.
     Cortamos cubitos de pan duro; ponemos aceite a calentar en una sartén, y cuando está muy caliente, echamos el pan, apartando la sartén del fuego, y dejamos que se dore. Sacamos, ponemos a escurrir sobre papel absorbente y reservamos.
     Dejamos unas tres cucharadas de aceite en la sartén y añadimos la harina para que se tueste. Entonces añadimos la leche, colada y a temperatura ambiente, y vamos moviendo con unas varillas, como si hiciésemos una bechamel. Cuando empiece a burbujear, las apartamos del fuego y las ponemos en una fuente, espolvoreamos con canela, y añadimos los cubitos de picatostes.
     Me acaba de preguntar mi hijo cual es la edición de la feria que más me ha gustado en mi vida. Pues la del año 2000, naturalmente, porque  nació él y pasó a alegrarme un día que siempre me había parecido triste. Nunca más ha vuelto a pensar que es feo el día de los Fieles Difuntos.

Flan de leche condensada

    Este flan solía hacerlo mi suegra los domingos, cuando íbamos a comer a su casa. Una de sus hermanas le había dado la receta, y como estaba riquísimo, lo hacía a menudo.


Ingredientes
  • 1 bote pequeño de leche condensada
  • 2 medidas de leche de vaca
  • 3 huevos
  • Azúcar o caramelo
     El bote pequeño tiene una capacidad de 300 ml, y pesa 400 gr. Con lo cual, podemos aumentar las cantidades, por cada 100 ml de leche condensada, 200 de leche de vaca y 1 huevo.
     Encendemos el horno a 180ºC y ponemos dentro una bandeja con agua para que vaya calentándose, ya que se cuece al baño maría.
     Caramelizamos la base del molde, o bien ponemos caramelo líquido directamente.
     Batimos la leche condensada con los huevos y después añadimos la leche de vaca. No hay que batir en exceso, para que no se formen demasiadas burbujas. Echamos la mezcla en el molde y la metemos en el horno, bajando la temperatura a 150ºC.
     En mi caso, ha estado listo en 45 minutos, pero hay que vigilarlo, pues tenía el horno bien caliente, después de dos hornadas de pizzas.
     Cuando esté frío, desmoldar y servir.

Carne de membrillo

     O dulce de membrillo; o membrillo a secas. Este dulce, delicioso, tampoco me gustaba mucho cuando era niña. Y ahora me encanta. Mi madre tenía una caja de hojalata, donde guardaba las medicinas, con una imagen que yo tenía asociada al membrillo, pues originariamente era lo que contenía. Luego la asocié a los rizos de mi hijo Guillermo. Me recordaban tanto a los del niño Jesús de la caja de carne de membrillo. Hoy, el día en que cumple 19 años, he rescatado la foto del la caja. Muchas felicidades, hijo, y que cumplas muchos más.

Ingredientes

  • Membrillos
  • Azúcar
  • 1 limón pelado y sin pepitas

Preparación según mi madre
     Pelar y trocear el membrillo y cocerlo con agua. Ya cocido, se pesa, y por cada kilo se añaden entre 500 y 750 gr de azúcar. Remover bien y poner a cocer con mucho cuidado, pues la mezcla salta. Cuando empiece a hervir contar 20 minutos, sin parar de remover, y apagar.

Preparación en Thermomix
     Echar en el vaso 500 gr de membrillos lavados, sin pelar y sin pepitas, el limón y 500 gr de azúcar. Programar 30 seg velocidad progresiva 5-10. Bajar los restos con la espátula.
     Programar 20 min, 100ºC, velocidad 5. Retirar el cubilete para evaporar y caramelizar y programar 10 minutos más, a la misma velocidad y temperatura, colocando el cestillo sobre sus patas.

     En ambos casos, una vez acabado el tiempo, verter el dulce en bandejas para que cuaje y se endurezca, y dejar enfriar en un lugar fresco.
     Dulce de membrillo "El Divino Pastor". Manuel Baena Castellano. Fábrica de dulce y jalea de membrillo. Puente Genil, Jaén.

Melón de Julia

     Mi marido odia la canela. Y el melón. No puede con ninguno de ellos. Así que una día, cuando nos invitaron a cenar y la anfitriona nos sirvió el postre, pensé que no iba a tomárselo. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, no sólo se lo tomó, sino que preguntó si podía repetir. Casi me lo cargo.

Ingredientes

  • Melón
  • Canela en polvo
  • Ralladura de limón
  • Azúcar
  • Ron

     Cogemos el melón y lo cortamos en trozos no muy grandes, o hacemos bolitas con un sacabolas. Lo ponemos en un recipiente junto con ralladura de limón, azúcar y un chorrito de ron. Movemos bien y añadimos canela en polvo. Echamos agua fría por encima y reservamos en la nevera hasta el momento de servir. Entonces añadimos unos cubitos de hielo, o bien lo metemos en el congelador unos minutos antes.
     Es un postre diferente, que en verdad, está muy bueno. Hasta para mi marido.

Huevo frito dulce

     A veces, cuando era niña, mi madre hacía este postre. Pero ella lo hacía con merengue. Es curioso, en mi casa siempre había un bote de melocotón en almíbar "por si alguien se ponía enfermo". Y era un regalo cuando se iba a visitar a alguna persona anciana o convaleciente. Recordé ésto cuando operaron a mi hija de apendicitis y unaa trayéndole un bote de melocotón en almíbar.
     Rodrigo me pidió el otro día que le hiciese "un huevito frito de melocotón". Y ahí va, para felicitarlo por su 14 cumpleaños.

Ingredientes
  • Melocotón en almíbar
  • Nata para montar
  • Azúcar glas
  • Clara de huevo (para la otra versión)
     Montamos la nata, añadiendole el azúcar. La disponemos sobre un plato de postre y ponemos encima medio melocotón.
     Para hacer la versión de mi madre, montamos las claras con el azúcar a punto de nieve bien firme, y hacemos lo mismo.

Naranjas con canela

     En casa de mi abuela, cuando íbamos al pueblo, había suspiros, torticas de limón, tortas de manteca, rollos de huevo, rollos de aguardiente, pasteles de cabello de ángel...Recia repostería manchega, deliciosa, pero sin el colorido de la bollería industrial, que entraba por los ojos en esas edades. Y por supuesto, fruta. Fruta que se sacaba a la mesa en una bandeja, sin ningún tipo de florituras. Quizá por eso me llamaba tanto la atención este postre, en el que mi abuela disponía las rodajas sobre el plato de manera armoniosa. Además está muy bueno, y no tiene absolutamente ninguna complicación, pero a mi me impactaba ver la preparación de algo para postre en casa de mi abuela.

Ingredientes

  • Naranjas
  • Canela molida
  • Azúcar (opcional)

     Pelamos las naranjas. las cortamos en rodajas, y las espolvoreamos con azúcar y canela. Servimos después de comer. Ya está. Sin pamplinas. Yo no les pongo azúcar si las naranjas ya son dulces.
     Este postre me sirve para felicitar a Socorro en su cumpleaños. Porque ella tampoco se complica la vida, se cambia el nombre y se hace llamar María (su nombre completo es María Socorro), pues es fisioterapeuta, pero antes, cuando trabajaba de auxiliar de enfermería, en Cuidados Intensivos, los registros cardíacos de los pacientes se aceleraban cuando sus compañeros la llamaban. Que cumplas muchos más, y que conserves tu buen humor.
   

Volovanes de Luis

     Luis es una de esas personas que te alegra ir encontrando por la vida. Amable y cariñoso, atento, servicial y amigo de sus amigos. Junto a Pili, su mujer, nos invitaron a comer un día, comida que terminó después de la cena, y entre otras cosas, nos deleitó con este postre. Ya sé que lo hizo él, pero quiero aprovecharlo para felicitarlo en su cumpleaños. A él y a nuestro amigo conocido Juanma, ya que hasta nacieron el mismo día. Un beso para todos.


Ingredientes
  • Volovanes de hojaldre
  • Dulce de leche
  • Nata montada
  • Fresas
  • Kiwis
  • Palitos de Mikado
  • Hierbabuena
     Sobre cada volován se pone un poco de dulce de leche, y a continuación nata montada. Las fresas y los kiwis, limpios y en rodajas, se colocan encima de la nata, y se adorna el conjunto con un palito de mikado y una ramita de hierbabuena (qué buena estaba, ¿verdad, Luis?). Tan sencillo, pero tan vistoso y exquisito.
     Un beso muy fuerte, gracias por el placer de vuestra compañía, y que cumplais muchos más.

Fondue de chocolate

     Ha sido un postre muy rico y divertido. Aprovechando que los niños querían cenar en nochebuena fondue de carne y de queso, he hecho un monográfico de fondues poniendo ésta de postre. Un éxito.


Ingredientes
  • Chocolate fondant
  • Fruta fresca
     En el recipiente de la fondue he puesto el chocolate en trozos, y lo he derretido en el microondas de 30 en 30 segundos, removiendo y vigilando que no se quemase. Entonces lo he puesto sobre su infiernillo. Hay que vigilar que no se queme el chocolate con la llama.
     He pelado y troceado fruta fresca: plátano, caqui persimón, mando, kiwi y mandarinas. Pincho de fruta y a la marmita. Delicioso el sabor y el contraste de temperaturas.
     Bueno, pues yo no iba a ser menos, y me felicito a mí misma con esta entrada, jajaja.