Espárragos naturales

     Esta receta en sí es una tontería, pero quería dejar constancia de ella por si me vuelvo a encontrar con los espárragos. Donde yo vivo no es fácil encontrar espárragos naturales, asi que, cuando durante un viaje por Burgos y Logroño los vimos en una frutería, no quise dejar pasar la ocasión de probarlos.










Ingredientes

  • Espárragos naturales
  • Agua
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Escamas de sal

     La chica de la verdulería me explicó como cocerlos. Quitamos el extremo más duro de la parte inferior del espárrago, y los pelamos con un pelador de patatas, teniendo mucho cuidado de no cargarnos la yema.
     Ponemos una olla con agua al fuego y cuando hierva, echamos los espárragos, y contamos unos 20 minutos. Yo los puse sobre el accesorio del vapor, para que no se empaparan con el agua. Cuando pinchemos con una brocheta y no ofrezcan resistencia, están listos. Los sacamos, los servimos, y les ponemos un hilo de aceite y unas escamas de sal. Realmente estaban muy ricos.

Crema de remolacha

     Tengo tres hijos maravillosos. Y chuleo (como ellos dicen )  de ellos a la mínima, porque para eso soy su madre y estoy orgullosa de ellos. Guillermo no tiene Facebook, que es el sitio por donde más suelo chulear, así que le enseño las entradas cuando viene, así como los comentarios de mis amigos sobre él. Y parece ser que no soy la única, porque ellos también chulean de madre, cosa que, como al rey emérito, me llena de orgullo y satisfacción. y a través de esa chulería, he recibido un encargo: cocinar un plato vegano para Estela, una compañera de Guillermo en Murcia, donde estudian Arte Dramático. Sé que he tardado un poco en cumplir el encargo y pido disculpas, pero, como lo prometido es deuda, allá va, Estela. Espero que la disfrutes. De hecho, ésta semana Guillermo lleva un túper de esta crema. La receta está sacada del blog Velocidad Cuchara, y yo la he hecho con Thermomix, pero se puede hacer perfectamente sin ella. Asímismo, adapataremos el caldo, que en lugar de ser de ave será de verduras, y el yogur, que será de soja, para hacer vegana la receta. De todas formas, el yogur es opcional.

Ingredientes

  • 40 gr de aceite de oliva
  • 1 ajo
  • 300 gr de puerro
  • Sal
  • 500 gr de remolacha cocida
  • 750 gr de caldo de ave o de verduras
  • 1/4 de cucharadita de comino molido
  • 1 yogur natural o de soja, para decorar

     En primer lugar habremos de cocer las remolachas, si son frescas, como era mi caso, aunque también pueden comprarse cocidas. Para cocer las hortalizas, ( yo lo hice en la olla rápida), las lavamos sin pelar y dejamos un trozo de tallo como de unos 10 cm, para que no se "desangren". las puse en el accesorio de vapor de la olla y las cocí durante 20 minutos en la posición 2 de la olla, dejando al acabar que ésta perdiese el vapor. Una vez que se puede abrir la olla se sacan y se pelan, la piel sale incluso con las manos, sin dificultad, y ya las tenemos listas para usar. Las trocearemos para usarlas en la crema, con mucho cuidado, porque manchan muchísimo.
     Troceamos bien el ajo y el puerro y los sofreímos durante unos 10 minutos en una olla con el aceite. Salamos. Agregamos las remolachas y el caldo y dejamos cocer unos 10 minutos más. añadimos el comino y trituramos bien la crema con una batidora. Probamos el punto de sal y de comino, así como el espesor,añadiendo agua si nos gusta menos espesa, y volvemos a cocer unos 5 minutos más, pues al triturar añadimos aire al alimento, y así evitaremos que fermente con facilidad.
     Y ya está. Servimos en platos, y si queremos, podemos batir un yogur y añadir unas cucharadas en el centro del plato. Además se hace atractivo, pues el blanco contrasta con el precioso rojo que tiene esta crema.
     Estela, espero que te guste. Un beso.

Crackers de salvado de avena

     Me encantaron cuando los probé en una clase de cocina de thermomix. Y no solo a mí, fue el plato mejor valorado, en general, por las asistentes.

Ingredientes
  • 50 gr de nueces
  • 140 gr de salvado de avena
  • 20 gr de harina de repostería
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de levadura química en polvo
  • 200 gr de leche entera
Para espolvorear
  • Aceite de oliva
  • Escamas de sal
  • Pimienta negra
     Precalentamos el horno a 180ºC.
     Ponemos en el vaso las nueces y el salvado, y presionamos el Turbo 2 veces, con la posición vaso cerrado. Añadimos el resto de los ingredientes y mezclamos 10 seg, vel 4.
     Volcamos la mezcla sobre un trozo de papel de hornear de 30 x 40 cm y la extendemos. La cubrimos con otro trozo de papel y la alisamos con el rodillo, dejando una lamina lo más regular posible, pero no excesivamente fina, y  horneamos 10 minutos.
     Sacamos del horno, retiramos el papel superior y cortamos en cuadrados de unos 4 x 4 cm. Espolvoreamos la superficie con escamas de sal, pimienta, y un spray de aceite de oliva. Volvemos a meter en el horno durante 10 min más.
     Dejamos enfriar sobre una rejilla para que se mantengas crujientes.

Aceitunas partidas

     He ido tantas veces a la orza de las olivas....Mi abuela las tenía en una cámara, tapadas con un corcho. Había que sacarlas con una cuchara de madera, nunca de metal, ni meter la mano en la orza, pues se ponían blandas. Había que apartar esa telilla blanca que se había formado, y meter la cuchara, últimamente un cucharón de plástico blanco agujereado en el fondo. A mí no me entusiasmaban, prefería las sevillanas, y por supuesto, las rellenas de anchoa. Pero a mi madre le chiflaban. Y cuando vi la entrada de Elvira, me decidí a hacerlas.
     Mis abuelos tenían unos cuantos olivos (las oliveras), recogían las aceitunas, las llevaban a la almazara para hacer el aceite, y por supuesto, las aliñaban. Las oliveras ya no están, y yo soy totalmente inculta en estos temas, pero vamos, ésto es lo que he logrado aprender. Las aceitunas (por lo menos las que yo he cogido), son de color verde antes de madurar. Esas son aptas para aliñarlas, pero como no están maduras, hay que curarlas, y la manera de hacerlo, tradicionalmente, es con sosa. Éstas las dejaremos para otro día. Y cuando cambian al color negro, porque ya están maduras, ha llegado el momento de recogerlas para hacer el aceite, y son estupendas para hacerlas "partidas". Me fui con mi amiga Ana a recoger aceitunas a su bancal, en Benilloba; las mujeres que pasaban, conocidas suyas, y ella misma, sabían, por supuesto, que las verdes son para la sosa y las negras para partirlas. A mí me costó recordar cada color con su proceso correspondiente, la verdad, hasta que entendí que lo de la sosa era para acelerar el proceso, dado que no estaban maduras todavía.
     Cogimos un cubo de aceitunas mezcladas, y me fui a casa. Mi madre, enseguida, se puso manos a la obra. Yo recordaba a mi abuela y a mi madre, con una maza de madera, (algo parecido a un cubilete de dados, pero macizo y de madera) y un delantal viejo, chafando montones de olivas, que soltaban un líquido que manchaba lo suyo. Yo no tengo maza, pero mi madre  se armó con un cuchillo, y una vez separadas las aceitunas verdes de las otras, fue rajando una a una las negras, y algunas de las verdes que estaban cambiando de color. Luego las puse en un lebrillo que me traje también de Benilloba, las enjuagué con agua varias veces, y las dejé cubiertas de agua, a la que añadí un poco de sal gorda. Porqué sal gorda no lo sé. Mi madre dice que probablemente, porque les sobraba de la matanza, de salar los jamones, y antes, en su pueblo "No había de todo siempre, como ahora, hija".

Ingredientes

  • Aceitunas
  • Sal gorda
  • Hierbas: tomillo, ajedrea, pebrella, romero
  • Ajos
  • Corteza de limón, de naranja
  • Cominos,....

     El asunto es que hay que cambiar el agua cada día, durante al menos dos semanas, hasta que, al probarlas, no estén amargas, momento en que procederemos al aliño. Y el lebrillo era precioso, pero pesaba la tira, y además, era incómodo cambiar el agua, dada la amplitud de su boca y que se caían las aceitunas, por lo que, al segundo día, las cambié a un feo y práctico capazo de plástico negro con asas. Durante éste proceso, tampoco se pueden meter las manos en las aceitunas. todo sea porque se mantengan firmes. Y el agua del remojo ha de ser agua no tratada o bien agua mineral, pues el cloro del agua potable las reblandece.
     Cuando pasen dos semanas de ésta manera, probamos una aceituna. Si está amarga, continuamos el proceso 1 semana más. Y así hasta que dejen de amargar. a mí me ha costado casi un par de meses, y lo achaco a que las aceitunas no están chafadas, sino partidas y no en exceso, por lo que les ha costado más sacar el amargor.
     Una vez conseguido nuestro propósito, llega el momento de aliñarlas. Cogemos tarros bien limpios, ponemos una capa del aliño elegido, una de aceitunas, y así sucesivamente, hasta terminar con una de hierbas.
     Hacemos una salmuera con 80 gr de sal por cada litro de agua, y con ella, rellenamos los botes, que tapamos, y dejamos unos días para que las aceitunas tomen el gusto del aliño. La idea de Elvira de preparar diferentes tarros con diferentes aliños, y así probar cual nos gusta más, me ha gustado mucho. y la proporción de la salmuera también es de ella.