Caracoles

     Uno de los recuerdos  que tengo de mi infancias era cuando, después de una tormenta, nos íbamos toda la familia a buscar caracoles, Encontrábamos bastantes casi siempre, y los poníamos en un artilugio de esparto cuyo nombre no recuerdo. Mi madre les echaba harina "para que se desayunasen", hasta que "cagaban blanco", lo cual quería decir que ya estaban limpios, habían eliminado todo resto de comida anterior a la harina, y no harían mal sabor.
     Una vez limpios, se lavan, frotándolos ben con sal y enjuagando con agua a conciencia, para eliminar las babas. Entonces los ponían al sol en una cacerola donde estuvieran holgados, con agua, y tapados con un plato, para que no huyan de manera que sacaran todo el cuerpo a la superficie, para no ahogarse, momento en el cual se ponían rápidamente al fuego. de manera que morían rápidamente. Se da un hervor, se vuelven a lavar, y se vuelven a poner en una cacerola, donde pueden cocinarse de 2 maneras:


     Sin sofrito
     Caracoles con agua en una cacerola, con un chorrito de aceite. ajos enteros, laurel, pimentón picante y sal. Una vez cocidos, se espolvorean con hierbabuena.
     Con sofrito
     Ala la olla con los caracoles y agua, se añade un sofrito hecho con cebolla, tomate, ajos enteros, taquitos de jamón, sal, laurel y pimentón picante. Una vez cocidos los caracoles, se espolvorean con hierbabuena.

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