Banana bread

      Un delicioso pastel, parece ser que típico de la gastronomía estadounidense, que me he encontrado por casualidad y que está delicioso. La receta está sacada de la página de instagram de webos fritos, en realidad realizada con la freidora de aire, pero hecha en el horno convencional.



Ingredientes

  • 2 plátanos muy maduros
  • 1 huevo M
  • 75 gr de mantequilla derretida
  • 1/2 cucharadita de levadura Royal
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de canela
  • Una pizca de sal
  • 75 gr de azúcar moreno
  • 175 gr de harina
  • 60 gr de nueces troceadas
  • 80 gr de chocolate en trozos

     Precalentamos el horno a 200ºC. 

     Untamos un molde alargado con mantequilla y echamos una fina capa de harina, eliminando la sobrante con una sacudida.

     Picamos groseramente las nueces, y también el chocolate. Así queda mejor que utilizando pepitas de chocolate, dice Susana, y realmente el resultado es espectacular.

     Chafamos los plátanos con un tenedor y los echamos en un bol grande. Batimos el huevo y lo mezclamos con el plátano. añadimos la mantequilla derretida (pero no hirviendo, para que no se cocine el huevo) y mezclamos bien. añadimos la levadura, sal, canela , azúcar y bicarbonato y removemos bien. A continuación, echamos la harina tamizada en dos veces, moviendo bien hasta que se integre todo. Y por último, añadimos las nueces y el chocolate. La masa que resulta es bastante espesa. la ponemos en el molde y metemos en el horno, calor arriba y abajo, bajando la temperatura a 17ºC, durante unos 40 minutos, o hasta que esté cuajado.

     Sacamos del horno, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Deliciosísimo, nada empalagoso y muy, muy rico.

Dice Susana que utilizando anacardos al natural queda también muy rico. A la próxima. Con esto he dado salida a varios plátanos de esos que ya nadie se come y que tenía guardados en el congelador.

Coca de Fira

     El tercer fin de semana de noviembre se celebra la Feria en Ontinyent, y la costumbre es comer la "coca de fira" el domingo. Hoy tengo el lujo de contar con un cocinero ontinyentí que me ha proporcionado la receta de su familia, y está liado entre fogones con el embutido y las verduras. Así que, en estrecha colaboración, que yo he amasado la base, vamos hoy a compartir esta coca típica de su tierra. Un besito, amor.



Ingredientes

  • 1/2 kg de harina
  • Levadura fresca para ella
  • 1/2 vaso de aceite de girasol (100 ml)
  • 1/2 vaso de leche
  • 1/2 vaso de cerveza o gaseosa
  • Sal
  • Embutido de Ontinyent:  longanizas, morcillas y chorizos
  • Tocino entreverado  y cabeza de lomo (que se nos olvidó)
  • Alcachofas
  • Pebrasos: que para el resto del mundo son rebollones, nízcalos,....

     Se echa la sal en la harina.

     Calentamos el aceite, la leche y la cerveza y deshacemos la levadura cuando esté tibio.

      Se va añadiendo la harina poco a poco a la mezcla de líquidos. Cuando ya no se pega a las manos, la tapamos y la dejamos fermentar durante 1 hora. 

     Limpiamos las alcachofas, retirando las hojas exteriores y cortándolas por la mitad. Asimismo se limpian las setas y se dejan enteras.

     El embutido se pasa por la sartén un poco, para que se dore, sin añadir aceite, con el fin de que no se quede crudo si únicamente se hornea. Con el mismo fin, y en otra sartén  se  las alcachofas y los pebrasos, y cuando ya están calientes y secos de agua, se añade un poco de aceite de oliva y se doran.

     Precalentamos el horno a 200ºC.

      Estiramos la masa en una bandeja y colocamos el embutido y las verduras sobre ella, y la metemos en el horno, calor arriba y abajo, durante 25 minutos.


Envueltos

     Un embutido  típico del pueblo de mis padres. En forma, es similar a los figatells valencianos, pero es una especie de paté de campaña, y a mí me encantan. El problema es que no siempre que puedo ir al pueblo los encuentro. He aprovechado el comprar el accesorio picador de la KA para prepararlos, según la receta que me dio mi madre hace casi 30 años. Aunque yo he preparado solo la mitad, y he reducido la cantidad de tocino.

     Como casi todo el embutido de la matanza, la preparación empieza días antes. En este caso, debemos comprar un pan de pueblo y dejar que endurezca un poco, con el fin de poder moler a mano la miga. Y ha de hacerse así, no sirve el pan rallado comprado, porque se apelmaza.



Ingredientes

  • 1 kg de hígado de cerdo
  • 1/2 kg de magro picado
  • 1 1/2 kg de tocino blanco picado
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharada sopea de pimienta molida
  • Una pizca de clavo molido
  • Sal
  • 4 huevos
  • Pan molido a mano

     Empezamos cociendo el hígado y moliéndolo. A continuación le añadimos el magro y el tocino, que yo también he molido en casa, las especias, la sal y los huevos. Dependiendo del tamaño del huevo, igual necesitamos alguno más. La masa ha de quedar algo blanda. También podemos añadir un puñado de pan molido a mano. Y hasta aquí la confección. Ahora viene la conservación, porque podemos meter la masa en:

     1.-El epiplón, redaño, mantellina, pañuelo.....como se conoce la parte del abdomen que sujeta los intestinos. En realidad, los envueltos se meten ahí, y de ahí reciben su nombre. Se pone una cantidad de masa en un cuadrado de éste, y se atan bien con hilo de algodón, para que no se salga, y se deja el extremo final bien largo, para que una vez cocido durante al menos 45 minutos, se saca de la caldera y se ataba a unas cañas que había en todas las cámaras para colgar y secar el embutido. Este método tiene la desventaja de no ser fácil (al menos para mí) de encontrar, y además, con el paso del tiempo, la capa exterior está muy dura y hay mucho desperdicio.

     2.-Una tripa: como si fuese chorizo, en cuyo caso también se ha de cocer 45 minutos, y proceder de la misma manera que la anterior.

     3.-En botes de cristal, que para mi ha sido la opción más fácil y cómoda. Los botes, bien limpios, se meten en una cacerola con un trapo en el fondo, y se cuecen cubiertos de agua, durante 1 hora. Pasado este tiempo, se apaga el fuego y se dejan enfriar dentro del agua.

     Ahora mismo están los botes de cristal dentro de la cacerola, aunque esta no sea la caldera de cobre de mi bisabuela, Carmen de La Capitana, y se cueza sobre una placa de inducción; "las artes" como llamaba mi abuela a las máquinas de picar y embutir, limpias y guardadas, aunque ahora sean otras; mi tía abuela, la chacha Lola ha estado aquí catando la mezcla  cocida sobre las brasas en un cascarón del huevo, y mi madre y yo las hemos recordado a todas, los preparativos de la matanza, el pueblo,  El Derramadero, el cerdo Agapito y tantas cosas que sucedieron, no hace tantos años, al amor de la lumbre.