Leche frita de turrón

      Una receta para aprovechar esos restos de turrón que se nos quedan por ahí, y que hace, al probarla, que guardemos adrede el turrón para confeccionarla. La saqué de webos fritos, un blog que no defrauda. Y está deliciosa.



Ingredientes

  • 75 gr de mantequilla
  • 100 gr de harina
  • 60 gr de Maicena
  • 700 gr de leche entera
  • 150 gr de turrón de Jijona
  • 80 gr de azúcar moreno
  • 1 yema de huevo
  • Harina y huevo batido para rebozar
  • Azúcar  para rebozar
  • Aceite de girasol

     Echar la mantequilla en una sartén honda y cuando esté caliente añadir la harina y la Maicena y dar vueltas hasta que se dore ligeramente. 

     Echar la leche caliente, el azúcar y el turrón desmigado e ir dando vueltas con unas varillas hasta que no queden grumos. Cuando empiece a espesar, probar de azúcar por si fuera necesario añadir más, y cuando empiece a hervir retirar del fuego. En mi caso no fue necesaria más azúcar.

     Cuando pasen 5 minutos echar la yema y mezclar inmediatamente dando vueltas con las varillas.

     Echar la masa en un recipiente donde no quede excesivamente extendida y dejar reposar, incluso de un día para otro.

     Cuando nos dispongamos a hacerla, meteremos la bandeja previamente unos 10 minutos en el congelador. a continuación la sacaremos y cortaremos las porciones a nuestro gusto. Las pasaremos por harina, a continuación por huevo batido, y las freiremos en abundante aceite caliente, en mi caso de girasol. Las sacamos de la sartén cuando estén doradas y las dejamos unos minutos sobre papel absorbente. A continuación las pasaremos por azúcar.

     Podemos congelarla cuando la pasemos por harina. La depositamos sobre una bandeja y la congelamos. Cuando esté congelada, ponemos las porciones en una bolsa, y cuando la vayamos a gastar, la sacamos del congelador y la manipulamos cuando esté todavía un poco fría. La volvemos a pasar por harina, a continuación por huevo batido y la freímos. Así no da absolutamente ninguna pereza prepararla.

     A mí me ha gustado mucho. No queda empalagosa y está realmente buena. Si ya te luces y le pones la peineta que les pone Susana, pues de lujo. Pero vamos, que más de andar por casa también está muy bien.

Bizcocho de polvorones

     Hace años me llamó la atención esta receta que tengo todavía pendiente de hacer, por lo curiosa que me resultó. Y hace unos días, me encuentro con esta otra que recoge la misma filosofía, pero lleva menos ingredientes, que sí tenía en casa, por lo que ha sido la elegida este año. La otra sigue quedando pendiente.



Ingredientes

  • 300 - 400gr de polvorones
  • 150 gr de azúcar
  • 200 ml de leche
  • 150 ml de aceite de girasol
  • 3 huevos
  • La ralladura de un limón
  • Un pellizco de sal
  • 1 sobre de levadura Royal
  • Azúcar glas para adornar

     Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

     Preparamos un molde desmontable, poniendo papel de hornear en la base y untando el lateral de mantequilla, que a continuación espolvorearemos con harina.

     Empezamos desmenuzando o chafando los polvorones, aunque en ambas recetas utilizan todo tipo de dulces típicos y sobrantes de la navidad: polvorones, alfajores, roscos de vino, etc. Yo sólo he utilizado polvorones, y tenía 300 gramos, por eso pongo la cantidad de entre 300 y 400, porque Cristina ha usado 400, pero el resto de ingredientes es igual. Pues eso, chafamos los polvorones y añadimos el resto de los ingredientes excepto la levadura. Batimos todo con la batidora normal, la de varita. Cuando todo está bien mezclado, añadimos el sobre de levadura y volvemos a batir. A continuación echamos la masa en el molde que teníamos preparado, y lo introducimos en el horno durante 35 minutos más o menos, aunque como siempre, cada horno es un mundo, y el bizcocho se ha de cuajar. si aún no lo ha hecho y se dora en exceso, tapamos la superficie con un papel de aluminio. Cuando esté, dejamos dentro del horno, que vamos abriendo paulatinamente, con el fin de que no se baje con el choque de temperatura. Y nada, cuando se enfríe bastante, desmoldamos y espolvoreamos con abundante azúcar glas. Y, en mi caso, repartimos. Intentaremos endulzar momentos a personas queridas que están pasándolo mal en estos momentos. Y cansadas. Y trabajando mucho. Soy pesimista, no veo todavía la luz al final del túnel. Pero mientras paladeamos este rico bizcocho, estaremos medio segundo fuera del alcance del bicho. Mucha suerte.

     

    

Borreta de otra manera

      -¿Te gusta la borreta?

     -Si. En mi casa se hacía a menudo, a mi padre le gustaba.

     E hice borreta. Pero esa no era la que tú conocías. Me puse a investigar, y, sin saberlo, di con la receta que hacía tu familia, porque no es una receta típica de tu pueblo. Y resulta que es una borreta ligeramente diferente y a la vez parecida a otras comidas que se hacen en mi familia, deliciosa y sorprendente. Porque la vida es eso, cambio aunque a veces duela, y seguir adelante con los ojos abiertos, que las cosas no han de ser siempre iguales para ser también buenas. A veces, incluso mejor. Y, si no nos cerramos ni nos empeñamos en hacer siempre todo de la misma manera, dejará de asustarnos la diferencia, aprenderemos a apreciar el matiz y, en definitiva, seremos más felices.

     Este blog es un reflejo también de mi vida. No quiero dejar pasar este día, en que se cumple medio año de ver juntos aquel amanecer, de empaparnos con la luz externa e interna, sin publicar algo diferente a como lo había comido siempre. Casualmente, la fecha en que me rompieron en mil pedazos el corazón, coincidió con la que, poco a poco, terminó de armarse. Qué cachonda es la vida. Así que, gracias cielo. 



Ingredientes (para 2 personas)

  • 200 gr de espinacas frescas lavadas
  • 125 gr de bacalao desalado, sin piel ni espinas
  • 2 ñoras sin rabito ni semillas, cortadas en trocitos
  • 4 ajos picados
  • 2 cucharadas de harina
  • 2 huevos
  • 400 gr de agua
  • 10 gr de AOVE

     Sofreímos los ajos, las ñoras. y  las espinacas. A continuación el bacalao. Añadimos el agua  y dejamos cocer alrededor de 10 minutos.

     Sacamos un poco de caldo, o bien reservamos un poco de agua antes de echarla, y desleímos la harina. Añadimos a la olla y dejamos cocer unos 5 minutos. Probamos de sal por si necesitase, que no suele ocurrir, pero por si acaso.

     Batimos los huevos, los añadimos al guiso, revolvemos bien con una espátula y apagamos el fuego. Dejamos reposar 2 o 3 minutos y servimos.

     Nada mejor en un frío día de invierno, que tomar una de estas borretas, la que sea, y sentarnos en el sofá, tapados con una manta. Porque a los 30 segundos, Azar, Chivi y Eiffel nos habrán rodeado, se acomodarán en nuestros huecos, nos darán su calor y su limpia mirada de amor, sin dobleces. Y esa, aunque diferente, también es una imagen de la felicidad.

Saquitos térmicos

      Hace muchos años que mi madre nos hizo unos saquitos térmicos, que me han acompañado y calentado en esos días de frío inesperado. Yo los he hecho como pequeño detalle para regalar en Navidad, pero añadiendo una funda exterior que se pueda lavar. 



Ingredientes

  • Tela de dos tipos
  • Lentejas
  • Sal gorda
  • Aceites esenciales (optativo)

     En primer lugar formamos el saquito interior. Yo he cortado un rectángulo de 26 x 30 cm, lo he doblado de manera que quedase un saco de 13 x 30, y he cosido la tela, dejando abierto uno de los lados estrechos para rellenarla.

     Para el relleno he utilizado 300 gr de sal gruesa y la misma cantidad de lentejas. He comprado las más baratas. Mezclamos bien la sal y las lentejas y añadimos unas gotas de aceite de rosas, en mi caso, o del aceite que queramos, o ninguno, o flores de lavanda, o...... Rellenamos el saquito. Para ello, yo me he ayudado de una manga pastelera. Cerramos el saquito, y aseamos las terminaciones. Queda lleno un poco más de la mitad de su capacidad. 



     Ahora formamos el saquito exterior, con una tela más mona, o con la misma. Cortamos dos rectángulos: uno de 35 x 13 y otro de30x 13. Al de 35 x 13 le hacemos un dobladillo en las dos partes más estrechas y entonces lo cortamos por la mitad a lo ancho. Encaramos derecho con derecho con el otro rectángulo, de manera que las orillas que hemos aseado queden en el centro, y una sobre la otra, pues esa será la hendidura por donde meteremos y sacaremos el saquito de semillas. Una vez cosido le damos la vuelta, lo planchamos e introducimos el otro saquito dentro, y ya está listo para regalar.


    Para utilizarlo, lo meteremos en el microondas durante 3 minutos a la máxima potencia. Aunque, como cada microondas es un mundo, deberemos ir probando con el nuestro. No es preciso separar los saquitos, pues ninguno tiene nada metálico. Sólo lo haremos cuando queramos lavar el exterior.

     Esta Navidad es extraña y rara. Y sin embargo, para mí es cálida y luminosa, a pesar de que me toque, otra vez, trabajar la Nochebuena, y a pesar de la triste situación mundial que estamos viviendo. No podremos abrazarnos, y esta es la manera que he encontrado de transmitir calor a algunas de las personas que quiero. Y, con mi más ferviente deseo de que ninguna persona sea ajena a, aunque sea, un poco de calor, os deseo una muy feliz Navidad.